La noche de este jueves 23 de julio se convirtió oficialmente en jueves de delantales negros más despiadado y desgastante en lo que va de la competencia. La presión sobre los aspirantes llegó a un nivel límite por una razón muy clara: y la incertidumbre dominó el ambiente desde el primer minuto.
A diferencia de las jornadas habituales donde solo unos cuantos se encuentran en peligro, esta vez la dinámica dio un vuelco drástico al colocar a todos los participantes con el temido delantal negro desde el inicio de la semana. Sin margen de error y con la soga al cuello, la misión era una sola: competir en una carrera de supervivencia donde solo un cocinero lograría quitarse el mandil negro para salvarse e integrarse de lleno al codiciado grupo de los 12 mejores de la más reciente temporada de MasterChef.
¿Cuál fue el reto este jueves 23 de julio en MasterChef 24/7?
Como portadora del cotizado Pin del Chef, Flor asumió la responsabilidad de marcar el ritmo de la velada. Su poder le permitió dividir al grupo de amenazados en cinco parejas, obligando a los concursantes a trabajar mano a mano en el primer reto de la noche, una prueba donde la comunicación y la química resultaron tan vitales como el sazón.
Para definir al único salvado de la jornada, los jueces exigieron la elaboración de un postre que no perdona fallas técnicas: la pavlova. Un postre muy bien posicionado entre los paladares más exigentes pero con un nivel de concentración y precisión bastante alto.
Por lo que el manejo del merengue se convirtió en un auténtico problema para los aspirantes. Entre la máxima velocidad y platos montados a contrarreloj, los cocineros demostraron que el nivel de exigencia en Mundo MasterChef 24/7 ya no perdona ni el más mínimo descuido y de ahora en adelante la presión solo irá en aumento.
