Un jefe o líder de un equipo de trabajo debería dormir, en términos generales, entre 7 y 9 horas por noche, tal como recomiendan la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) y la Sleep Research Society para los adultos. Desde la psicología, dormir dentro de ese rango favorece habilidades esenciales para el liderazgo, como la toma de decisiones, la atención, la regulación emocional y la comunicación con los colaboradores.
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Aunque durante años se popularizó la idea de que los líderes más exitosos duermen poco, las investigaciones actuales muestran lo contrario. La falta crónica de sueño puede afectar el juicio, incrementar la impulsividad y dificultar la empatía: competencias fundamentales para dirigir equipos de trabajo de manera efectiva.
¿Por qué un líder necesita dormir entre 7 y 9 horas según la psicología?
La psicología organizacional y la neurociencia coinciden en que el descanso adecuado permite un mejor funcionamiento de los procesos cognitivos y emocionales. Un líder descansado suele gestionar con mayor eficacia los conflictos, adaptarse a los cambios y comunicarse de forma más clara.
Estos son los principales beneficios del sueño para quienes ocupan puestos de liderazgo:
- Mejor toma de decisiones: dormir lo suficiente favorece el razonamiento, la evaluación de riesgos y la resolución de problemas complejos.
- Mayor regulación emocional: un buen descanso ayuda a responder con calma ante situaciones de presión o conflicto.
- Incremento de la atención y la concentración: la calidad del sueño mejora la capacidad para mantener el foco durante reuniones y tareas exigentes.
- Comunicación más efectiva: los líderes descansados suelen escuchar con mayor atención y transmitir sus ideas con mayor claridad.
- Mayor capacidad de empatía: el descanso contribuye a comprender mejor las necesidades y emociones de los integrantes del equipo.
El psicólogo Daniel Goleman, reconocido por sus investigaciones sobre inteligencia emocional, sostiene que la autorregulación y la empatía son competencias esenciales para un liderazgo efectivo. Ambas pueden verse perjudicadas cuando una persona duerme menos de lo necesario de forma habitual.
Asimismo, el profesor Matthew Walker, neurocientífico y director del Center for Human Sleep Science de la Universidad de California en Berkeley, ha documentado que el sueño adecuado fortalece funciones como la memoria, el aprendizaje y el control emocional: todas relevantes para quienes tienen responsabilidades de conducción.
¿Qué consecuencias tiene dormir poco cuando se dirige un equipo de trabajo?
La privación de sueño no solo afecta el bienestar del líder, sino que también puede repercutir en el clima laboral y en el desempeño de todo el equipo. La psicología organizacional ha demostrado que el estado emocional de quienes ocupan posiciones de liderazgo influye en la motivación y el rendimiento de sus colaboradores.
Estas son algunas consecuencias frecuentes de dormir menos de lo recomendado:
- Mayor irritabilidad: la falta de descanso puede reducir la tolerancia al estrés y favorecer respuestas impulsivas.
- Disminución del rendimiento cognitivo: se dificulta la planificación, la creatividad y la capacidad para resolver problemas.
- Peor calidad en las decisiones: el cansancio aumenta la probabilidad de cometer errores o actuar de manera precipitada.
- Menor capacidad para inspirar confianza: un líder fatigado puede transmitir inseguridad o dificultades para mantener una comunicación efectiva.
- Incremento del estrés laboral: la falta de sueño sostenida favorece el agotamiento y puede contribuir al desarrollo del síndrome de burnout.
La psicóloga organizacional Christina Maslach, profesora emérita de la Universidad de California en Berkeley y referente mundial en el estudio del burnout, ha señalado que el descanso es uno de los factores que ayudan a prevenir el agotamiento profesional y a mantener un desempeño sostenible a largo plazo. En la misma línea, la Asociación Americana de Psicología (APA) destaca que el sueño es un componente esencial del bienestar psicológico y del funcionamiento cognitivo. Por eso, descuidarlo puede afectar tanto la productividad como las relaciones interpersonales en el trabajo.
