El psicólogo David Prucha, explica que la envidia conlleva dos emociones, una es el deseo de poseer alguna cualidad que percibimos como valiosa y que tiene alguna persona de nuestro alrededor, esto puede ser desde algo físico como una casa, un reloj o algo intangible como la belleza o un talento. La segunda emoción quizá no lo imaginamos, pero tiene que ver con la decepción, es decir, ver que alguien posee ese algo especial que nosotros carecemos.
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La envidia también es un dolor físico
El reconocido neurocientífico Hidehiko Takahashi por medio de una resonancia magnética descubrió y demostró que la envidia activa la misma región del cerebro que se vincula cuando hay un dolor físico, por lo que ese sentimiento podría asemejarse también como un dolor profundo. Algunos hallazgos de la investigación de Takahashi revelan que la envidia es más intensa cuando una persona comparte sus éxitos, pero también funciona como una señal de alerta para motivar a mejorar el rendimiento.
Las tres opciones para abordar y superar la envidia
El psicólogo David Prucha recomienda abordar la envidia por medio de tres pasos, el primero es analizar los propios deseos, es decir, pensar si realmente se quiere lo que se envidia o simplemente es un anhelo de algo que no se requiere.
El segundo paso es acercarte a lo alcanzable; una vez que lleves a cabo el primer paso, pregúntate si lo que deseas es realista y alcanzable, pues solo así se podría entender una futura decepción.
El tercer paso puede parecer complicado, pero es el final para experimentar la decepción plenamente. Deja entrar dicha decepción a tu mente y siéntela con plenitud para poder superarla y así dejar entrar grandes emociones.
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