¿Conoces a una persona que no habla mucho en las reuniones, se aleja constantemente cuando hay aglomeraciones o simplemente no opina demasiado? Muchos piensan que se trata de timidez, un rasgo de la personalidad relacionado con el miedo, la pena o la duda al hablar. Sin embargo, según la psicología, esto no siempre es así, ya que algunas personas procesan la información con mayor profundidad.
De acuerdo con Cottonwood Psychology, no es casualidad que haya personas que prefieran estar solas en lugar de conversar sobre temas triviales. Para ellas, la tranquilidad puede ser un refugio: se recargan socialmente en silencio y sienten más de lo que suelen expresar. Es decir, observan detalles que otras personas pueden pasar por alto.

En ese sentido, según Psicología y Mente, las personas calladas eligen el silencio porque prefieren escuchar antes de dar una opinión. También analizan lo que sienten y piensan antes de expresarlo, por lo que pueden tomarse más tiempo para participar en una conversación.
No obstante, en ocasiones ocurre que la conversación ya cambió de tema cuando estas personas encuentran la frase adecuada para expresar lo que pensaban sobre algo que se habló anteriormente.
¿Qué dice la psicología del silencio?
Desde el punto de vista de la psicología, el silencio también es una forma de comunicación, ya sea en círculos de amistad, pareja o familia.
De acuerdo con Clínica de Salud Mental Minerva, los silencios pueden ayudar a regular las emociones en personas que son más sensibles. No obstante, esta conducta también puede utilizarse como una forma de manipulación, pues en ocasiones algunas personas recurren al silencio para evitar discusiones. En esos casos, puede tratarse más de una forma de evitación o bloqueo emocional.
Para Sigmund Freud, el silencio era una herramienta fundamental para la manifestación del inconsciente, así como parte del ritmo propio del trabajo analítico, indica la especialista en psicoanálisis Lidia Ortiz en su sitio web.
