Este jueves 29 de octubre Hollywood perdió a uno de sus más grandes actores de los últimos tiempos, Patrick Stewart, reconocido a nivel internacional por su papel en las películas de X-Men, interpretando al intrigante Profesor Chales Xavier, quien murió a la edad de 86 años después de haber padecido demencia con cuerpos de Lewy. Una de las personas más cercanas al actor fue nada más y nada menos que Ian McKellen, con quien mantuvo alrededor de 50 años de amistad y quienes compartieron su vida y su trabajo, pues lograron trabajar juntos en múltiples ocasiones gracias a que él también interpretó a un gran personaje de X-Men: Magneto.
Tras la muerte de Stewart, una de las personas que más preocupó fue Ian McKellen, a quienes los fans rápidamente dedicaron mensajes de condolencias y expresaron que no podían imaginar lo que se sentiría perder a una persona tan cercana como un amigo de tantos años, y después de algunas horas por fin Sir Ian McKellen se ha dado un tiempo para dedicarle palabras a su entrañable compañero de vida a través de su cuenta de Instagram:
Antes que nada, Patrick se definía por haber nacido y crecido en Yorkshire, el orgulloso condado del norte de Inglaterra al que amó hasta el final. Podías notarlo en su acento y en la honestidad firme con la que te decía lo que pensaba y sentía. Los habitantes de Yorkshire no toleran las verdades a medias ni evaden los temas importantes. Llevaba el corazón en la mano, lo que lo convirtió en un hombre en quien confiar, a quien admirar y, en mi caso, a quien amar.
Nos conocimos por primera vez como jóvenes actores ambiciosos en la Royal Shakespeare Company hace medio siglo, aunque no coincidimos en las mismas producciones. Mi primer recuerdo fuerte es de unos años después, cuando me lo crucé en la calle en el centro de Londres y me contó sobre una oferta para asumir un papel principal en ‘Star Trek’. “Pero Patrick, piensa en tu carrera teatral en el Reino Unido. ¿De verdad quieres arriesgarte a... perderte en Hollywood por los siglos de los siglos?”. Bueno, asumió el riesgo, y menos mal para todos nosotros que lo hizo, no solo por sus devorados seguidores de Star Trek, sino por el público del cine y el teatro, que se maravillaba de que usara su celebridad internacional para protagonizar una serie de éxitos cinematográficos (como ‘X-Men’, por supuesto) y grandes obras clásicas de Shakespeare, Ibsen, Arthur Miller, Peter Shaffer, Pinter y Beckett en Stratford-upon-Avon, en el West End de Londres y en Broadway.
Estados Unidos fue su hogar adoptivo, donde conoció a su adorada Sunny, quien lo ha cuidado en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas. Pero nunca renegó de sus orígenes: y el logro más orgulloso del actor más respetado y querido de su generación a ambos lados del Atlántico fue su nombramiento como rector de la Universidad de Huddersfield en Yorkshire. Su actuación de despedida en ‘Avengers: Doomsday’ aún está por verse.
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