Si sientes ira, ganas de causar dolor y vengarte, detente. En primera, no te sientas culpable por sentirlo; todos hemos tenido ese tipo de emociones y pensamientos cuando alguien nos lastima y rebasa nuestro límite. Eso sí, una cosa es pensarlo y otra muy diferente hacerlo. Confucio decía: “Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”. Esta enseñanza nos explica que buscar hacer daño de forma deliberada a otras personas puede tener consecuencias para ambas partes involucradas. La reflexión del sabio filósofo chino nos deja en claro que una ofensa desde el rencor puede convertirnos en prisioneros de aquello que queremos superar.
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¿Qué significa “cava dos tumbas” en esta frase?
Esta metáfora, obviamente, nos habla de las dos personas envueltas en la situación. Una tumba sería para la persona contra quien se dirige la venganza y la segunda con quien la ejecuta.
Ojo, esto no significa que no debas buscar la justicia, sino más bien buscar la manera de que no perdamos nuestra tranquilidad de ninguna forma con tal de hacer daño a alguien.
¿Por qué la venganza puede terminar haciéndonos daño?
Hay varios motivos. El primero es que, al desear venganza, nos permitimos pensar una y otra vez en la situación que nos daña con tal de buscar la forma perfecta de hacer daño. Esto no te permite superarlo ni buscar desarrollar nuestra experiencia ante algo. La segunda, y la más obvia, las consecuencias de nuestros actos, pues hacer daño nunca puede terminar bien.
¿La frase de Confucio significa que debemos permitir las injusticias?
No, invita a reflexionar sobre lo destructiva que puede ser la venganza, pero no te invita a quedarte de brazos cruzados. Busca ayuda, aliados, establecer límites, denunciar una agresión o exigir reparación de daños, no lastimar.
