Arthur Schopenhauer incluyó la reflexión "A la alegría debemos abrirle de par en par todas las puertas" en Aforismos sobre la sabiduría de la vida, obra publicada en 1851. El texto original utiliza el término alemán “Heiterkeit”, asociado con la jovialidad, el buen humor y un estado de ánimo alegre. Mientras que Plutarco dijo que "la mente no es un recipiente que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender".
¿Qué significa la frase de Arthur?
El filósofo recuerda una frase que escuchó durante su juventud: quien ríe mucho es feliz y quien llora mucho es desdichado. Después desarrolla su propia idea: cuando aparece la “Heiterkeit”. Para el autor, ese estado tiene un valor inmediato porque modifica la experiencia del presente. Mientras que François de La Rochefoucauld dijo que “La experiencia llega tarde: alcanzamos cada etapa de la vida sin estar preparados para ella”

La expresión de “abrir puertas y ventanas” funciona como una metáfora de recepción. No se refiere a una acción física, sino a la disposición para aceptar un momento agradable sin convertirlo en objeto de sospecha o análisis excesivo.
El propio texto del alemán explica que las preocupaciones pueden continuar sin una solución segura, mientras que el buen ánimo constituye un beneficio que ya existe en el instante en que aparece.
¿Cómo interpretar la frase de Arthur?
Desde esta perspectiva, el mensaje central consiste en no rechazar automáticamente los momentos positivos porque existan problemas pendientes. Una persona puede atravesar dificultades y, al mismo tiempo, experimentar satisfacción por una conversación, una actividad artística, un encuentro familiar o cualquier circunstancia cotidiana que produzca bienestar. La reflexión no plantea que esos momentos eliminen los problemas, sino que poseen un valor propio mientras ocurren.
¿Quién fue Arthur Schopenhauer?
Arthur fue un filósofo alemán nacido en Danzig, entonces parte de Prusia. Estudió en las universidades de Gotinga y Berlín, donde recibió formación en medicina, ciencias y filosofía. En 1818 publicó su obra principal, El mundo como voluntad y representación, texto que desarrolló su visión pesimista sobre la existencia y el deseo humano.
Durante años tuvo poco reconocimiento académico, pero su influencia aumentó en la segunda mitad del siglo XIX. También escribió Parerga y Paralipómena, publicada en 1851, que reunió ensayos y aforismos sobre temas como la felicidad, la conducta y la sabiduría práctica. Murió en Frankfurt en 1860.
