Salir a la calle, subir al transporte público o entrar a un cine son actividades cotidianas para la mayoría de las personas. Sin embargo, para quienes viven con agorafobia, estas situaciones pueden convertirse en una experiencia de miedo intenso, acompañada de la sensación de que algo terrible podría ocurrir y no habría forma de escapar o recibir ayuda.
Especialistas de la UNAM explican que este trastorno de ansiedad suele aparecer entre los 18 y 40 años y afecta con mayor frecuencia a las mujeres. Aunque en México se presenta en menos de 2% de la población adulta y adolescente, su impacto puede ser profundo porque limita la vida social, laboral y familiar.
¿Qué es la agorafobia y cómo se manifiesta?
La agorafobia no significa simplemente tener miedo a los espacios abiertos. El problema central es la ansiedad excesiva ante situaciones donde la persona percibe que perderá el control, no podrá escapar fácilmente o no recibirá ayuda.
Situaciones comunes que suelen provocar ansiedad
- Usar transporte público.
- Estar en mercados, conciertos o plazas.
- Permanecer en lugares cerrados, como cines o centros comerciales.
- Hacer fila o estar entre multitudes.
- Incluso salir de casa o quedarse solo.
El doctor José Alfredo Contreras Valdez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que el miedo es una reacción natural de protección, pero la ansiedad aparece cuando la preocupación es desproporcionada respecto al peligro real.
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— UNAM Global (@unamglobal) August 3, 2026
¿Por qué la evitación hace más grande el problema?
Uno de los rasgos más frecuentes de la agorafobia es que la persona comienza a evitar aquello que le genera ansiedad. Al principio parece funcionar: si no va al supermercado o no usa el autobús, siente alivio inmediato.
El problema es que esa evitación refuerza el trastorno. La persona nunca aprende estrategias para enfrentar la situación y su mundo se vuelve cada vez más pequeño, afectando su calidad de vida y bienestar emocional.
¿Cuáles son las causas de la agorafobia?
Los especialistas consideran que es un trastorno multifactorial. No existe una sola causa, sino una combinación de factores.
Factores que pueden aumentar el riesgo
- Predisposición genética: si uno de los padres tiene un trastorno de ansiedad, existe una probabilidad importante de desarrollar problemas similares.
- Estilos de crianza autoritarios, violentos, negligentes o sobreprotectores.
- Experiencias traumáticas como bullying, rechazo, delitos, pérdidas importantes o convivencia constante con personas muy ansiosas.
Cuando varios de estos factores coinciden, aumenta la probabilidad de desarrollar un trastorno de ansiedad como la agorafobia.
¿Cómo saber si necesito ayuda profesional?
El diagnóstico no se basa en un episodio aislado de miedo. Los especialistas observan si durante varios meses la persona ha evitado situaciones por temor a no poder escapar o recibir ayuda y si esto ya afecta su vida diaria.
También se utilizan entrevistas clínicas y herramientas de autoevaluación para medir la frecuencia e intensidad de los síntomas.
Aunque puede volverse crónica si no se atiende, la agorafobia tiene tratamiento y puede mejorar significativamente. El tratamiento más efectivo es la terapia cognitivo-conductual, es una de las estrategias con mejores resultados porque ayuda a:
- Identificar pensamientos exagerados o catastróficos.
- Sustituirlos por interpretaciones más objetivas.
- Exponerse de manera gradual a las situaciones temidas.
- Recuperar la sensación de control.
Los medicamentos pueden utilizarse en algunos casos, pero los especialistas advierten que no siempre son suficientes por sí solos y deben ser supervisados por profesionales de la salud mental.
Muchas personas pasan años ajustando su rutina para convivir con el miedo, dejan de viajar, de reunirse con amigos o de realizar actividades básicas. Con frecuencia buscan ayuda solo cuando el problema ya afecta el trabajo, la escuela o la convivencia familiar.
Reconocer que la ansiedad extrema no es una debilidad ni un “capricho” es el primer paso para recibir apoyo y evitar que el miedo termine dictando cada decisión cotidiana.
