Al sur de la Ciudad de México (CDMX) se ubica El Ajusco, en Tlalpan, una zona cuyos árboles cubren historias que no deberían existir: la desaparición de decenas de personas, entre ellas Ana Amelí García Gámez, quien escaló al Pico del Águila un 12 de julio de 2025 y no ha vuelto.
Las piezas del rompecabezas siguen incompletas y su familia sale a buscarla a diario, pero hay más dudas que respuestas sobre qué pasó con la senderista que estaba por retomar sus clases de en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La agonía de dos padres por su hija desaparecida en El Ajusco
Ricardo García y Vanessa Gámez, desde su recuerdo y corazón, comparten un mismo dolor: un año sin saber de su hija que solo quería divertirse practicando senderismo.
“Cada vez que veo su rostro es la misma sensación de impotencia, también de esperanza y todas las mañanas despierto y se la encomiendo a Dios porque donde quiera que esté en su misericordia infinita él la proteja, la cuide. Y ver la en mi playera también me causa dolor, pero también me causa orgullo y fortaleza de que la tenemos que encontrar”, expresó Vanessa Gámez en entrevista con Azteca Noticias.
La mamá de Ana Amelí se ha convertido en ese símbolo de lucha y esperanza de alguien que nunca quiso ser: una madre buscadora que, desde su corazón, ruega por volver a ver a su hija.
El Ajusco: foco rojo donde algo pasa y desaparecen las personas
Como si se tratara de una actividad que ya es parte de su jornada, sale a pegar boletines de búsqueda de Amelí y desde el Ángel de la Independencia, donde acude a difundir la ficha de su hija, se sincera y dice que "obviamente algo pasa en ese lugar (en El Ajusco) y alguien se los lleva".
"Amelí es una chica como todas las de 19 años, pero creo que no es por ser mi hija, es un ser muy especial. A donde quiera que hemos ido y cualquiera que la conoce, me abraza y me dice que Amelí es el amor mismo”, expresa mientras viste una playera con la fotografía de su hija.
El último "Te amo" antes de desaparecer y una foto que alertó a todos
Ricardo García, el papá, la llevó al Metro Auditorio puesto que iría con unos amigos para escalar, pero nunca llegaron y ella se fue sola al Pico del Águila en El Ajusco, una zona común para practicar senderismo. “Le di un abrazo, le dije que la amaba... la verdad es un muy bonito recuerdo que tengo de ella”
El último rastro de Ana Amelí fue una foto de ella tomada con un grupo de senderistas que conoció antes de desaparecer. Envió por WhatsApp la imagen a su papá y horas después la pesadilla comenzó. "Recibo mensajes de ella a la una, recibe mis mensajes como a las 2, a las cuatro ya no recibe mis mensajes”.
Ana Amelí García Gámez, una joven de 19 años desapareció desde el pasado 12 de julio tras subir a escalar el Pico del Águila en el Ajusco
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 17, 2025
La búsqueda se ha complicado debido a la falta de señal en la zona, y solo se cuenta con unos mensajes, una fotografía y dos ubicaciones de… pic.twitter.com/WfKBdUupHs
Caso Ana Amelí llegó a la ONU ante falta de respuestas
Ana Amelí forma parte de los 133 mil desaparecidos en el país, un país donde, dice su mamá, impera la inseguridad.
En este camino por localizarla se han encontrado con obstáculos en la investigación e incluso tuvieron que pedir ayuda internacional y acudieron ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“Hemos estado buscando apoyo internacional nuevamente y gracias a una agencia de inteligencia internacional que pidió apoyo al resto del mundo, se empieza a tener alguna información que la Fiscalía debe seguir y que estamos presionando porque tienen que hacer su trabajo, pero lo primero que te preguntan es, ¿de dónde obtuvieron información?”
“Empecé a entender que este país está lleno de corrupción y de crimen y de criminales por todos lados y entonces me entró un pavor, un miedo de que de que no sabía cuando la iba a volver a ver”, dice Vanessa.
Celular de Ana Amelí: una esperanza de hallarla
La ubicación del celular de Amelí dio una esperanza, pues la geolocalización apuntaba una posibilidad de hallarla, pero no hubo éxito.
“Se había ubicado en Chapultepec. Digo, no sabemos qué sucedió realmente, elementos de la Secretaría de la Defensa nos comentaron que estaba en que se había ubicado su teléfono en Chapultepec. Se dio esa información a la fiscalía, pero nunca lograron identificar nada. No sabían si fue como un error de los sistemas de telefonía, si realmente estuvo ahí”
Sin internet, seguridad y cámaras de video, El Ajusco se ha convertido en un foco rojo y de peligro.
“Dos meses después aceptaron que sí, nos dieron una lista de más de cuenta grupos delictivos que operan en la zona y yo no sé si lo hicieron por tranquilizarme o por darnos más miedo, ¿no? Eh, entonces el hecho de que no te digan la verdad, de que no sean honestos, retrasa la revictimización, el que se haya ido con el novio y es que por qué seguramente no quería vivir con ustedes y se fue. O sea, retrasó el inicio de una investigación.Se enfocaron solamente en buscar por un accidente y eso hizo perder meses de trabajo”, señaló la mamá.
Buscar en El Ajusco, es como una "aguja en un pajar"
Para Vanessa Gámez, “ver ese lugar de más de 900 hectáreas con bosque, con construcciones olvidadas, feas, vacías en medio de la nada. Es devastador. Es como buscar una aguja en un pajar."
“Pudo haber sido llevada del Ajusco en contra de su voluntad (...) digamos, esa es la hipótesis, pues, la hipótesis más fuerte”, comentó Ricardo García.
365 días después, no hay culpables, no hay una investigación clara. Hoy, su familia sigue buscando respuestas, pero Ana Amelí no ha vuelto a casa.
“Ella está aquí. Ella está todos los días. No hay segundo que no piense en ella y que todo lo que hago me mueve para encontrarla (...) alguien simplemente decidió privarla de su libertad y alejarla de su familia", dice Vanessa.
“Hoy la extraño tanto porque es la única persona que me ha amado como soy realmente, sin límites”, añade con la voz quebrada, un llanto de una mamá que implora abrazar a su hija nuevamente.
