En la historia de las dictaduras el patrón siempre se repite: se mete la mano desde el Estado para regular o apagar contenidos de los medios de comunicación, usando como pretexto el “defender a las audiencias".
Hugo Chávez ondeaba la bandera de la libertad: "Saludo a la persona que ha llamado y desde allá, pues la libertad de expresión, cada quien tiene derecho a emitir sus opiniones, ¡Qué viva la inteligencia!".
Pero todo cambió con el exdictador de Venezuela: "Se le acaba en marzo, no habrá nueva concesión para ese canal golpista de televisión".
Censura contra la prensa en Cuba
La misma secuencia se repitió en el archipiélago del caribe, como con Fidel Castro en Cuba, quien decía que: "Lo primero que hacen los dictadores, es acabar con la libertad de prensa, establecer la censura, no hay dudas de que la libertad de prensa, es el primer enemigo de las dictaduras".
Pero después: "Nosotros no tenemos el concepto de libertad de prensa que tienen ustedes, desde luego se lo digo con toda honestidad, no tengo que ocultar absolutamente nada, si nos preguntan que aquí puede aparecer un periódico contra el socialismo, francamente que no puede aparecer, no lo permitirá ni el partido, ni el gobierno, ni el pueblo".
Su sucesor Raúl Castro aprendió rápido la fórmula: "Hay que luchar para que haya libertad de expresión, porque a veces somos nosotros los culpables que no decimos lo que pensamos”.
"Yo sé que si me quedo aquí hacen 500 preguntas, yo dije que iba a contestar una, voy a contestar una y media", cambió su discurso.
Miguel Díaz-Canel no se quedó atrás: "A nadie en esta tierra se le persigue por pensar distinto, pero esta nación tampoco permitirá que con la bandera prestada de una libertad diseñada desde afuera, se use a nuestros propios hijos como carne de cañón contra la independencia de su patria".
En Nicaragua también hay censura
En Nicaragua no cambió la historia con Daniel Ortega: "Pero con una buena manipulación de las redes, pues claro, le tocan el sentimiento a muchachos a muchachas, que piensan que se está haciendo mal con esta ley y entonces van a protestar".
Al final, la historia se ha repetido una y otra vez en las dictaduras del continente, primero aseguran defender la libertad de expresión y después censuran a la prensa por decir la verdad.
