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Comer carne... ¿sin sacrificar animales? Así funciona la granja holandesa donde la cosechan a partir de una célula

Sin mataderos, sin sufrimiento animal y con el productor al frente de la tecnología: así arranca el experimento que promete rediseñar el futuro de la comida desde el campo.

Los mataderos podrían ser cosa del pasado
|Reuters

La granja de Corné van Leeuwen, en la provincia neerlandesa de Holanda Meridional, resguarda una innovación que tendría eco mundial: es la primera granja de carne cultivada.

El proyecto, impulsado por la firma de integración de sistemas RespectFarms, busca responder a una pregunta que la ciencia y la política alimentaria llevan décadas intentando resolver: ¿Es posible producir carne real a gran escala sin la necesidad de sacrificar animales y sin afectar a las granjas y el trabajo agrícola? La investigación y creación están en marcha, y propone un cambio radical: llevar los laboratorios al campo.

¿Cómo se siembra la carne?

No se trata de un sustituto vegetariano a base de soya o chícharo; es tejido animal real. Sin embargo, el proceso rompe por completo el esquema de la ganadería tradicional. En lugar de criar a un animal entero durante meses o años para sacrificarlo y luego obtener su carne, aquí se cultiva únicamente el músculo.

El proceso emula, en esencia, lo que ocurre cuando se reproduce una planta a partir de un esqueje o una pequeña ramita: no hace falta arrancar el árbol completo, basta con una fracción para generar una nueva vida en un entorno controlado.

  1. La muestra del animal vivo: Todo comienza con una biopsia rápida a un animal vivo (ya sea una vaca, un cerdo o un pollo). De esa pequeña muestra de tejido se aíslan las células madre musculares, aquellas que tienen la capacidad natural de multiplicarse y regenerarse.
  2. Todo bajo entorno controlado: Esas células se introducen en biorreactores, unos tanques de acero inoxidable que visualmente recuerdan a los utilizados en la fabricación de cerveza artesanal. Dentro de este contenedor se recrea con exactitud el ambiente interno del cuerpo del animal: se mantiene su temperatura corporal exacta y se les dota de un medio de cultivo rico en aminoácidos, vitaminas, azúcares y sales.
  3. Se multiplica la muestra de carne y se cosecha: Al recibir el estímulo y los nutrientes correctos, las células se dividen de forma exponencial. En cuestión de semanas, miles de millones de células comienzan a fusionarse para dar forma a fibras musculares reales, listas para ser cosechadas.

Esto no le quitaría trabajo a los granjeros

A diferencia de los gigantes tecnológicos que proyectan macro-fábricas urbanas de proteína, la apuesta de RespectFarms en Schipluiden defiende un modelo descentralizado. "Estamos construyendo un modelo donde los agricultores sigan en el centro de la producción de alimentos, no reemplazados por fábricas", explica Ira van Eelen, cofundadora de RespectFarms e hija del pionero de la carne celular Willem van Eelen.

La idea es diversificar los ingresos para las comunidades rurales. Mediante este sistema de agricultura celular, los productores ganaderos podrían generar más carne utilizando menos vacas, eliminando el rastro (matadero) de la ecuación económica y protegiendo a sus negocios de los riesgos asociados a las enfermedades e infecciones del ganado vivo, como el gusano barrendador en México.

Para lograrlo, el proyecto se ha rodeado de un ecosistema de peso pesado. La iniciativa forma parte del consorcio Craft (Cellular Revolution in Agriculture and Farming Technology), donde colaboran la prestigiosa Universidad de Wageningen y empresas pioneras de la industria como Mosa Meat —creadores de la primera hamburguesa in vitro del mundo— y Aleph Farms.

¿Ya es una realidad?

Es fundamental precisar que esto no es el inicio de la comercialización masiva. Europa mantiene regulaciones estrictas y la venta de carne cultivada aún no cuenta con el visto bueno para llegar a las góndolas de los supermercados.

El proyecto de Schipluiden arranca formalmente como una fase de experimentación, demostración y aprendizaje a escala real tras siete meses de instalación técnica en el terreno. El consorcio ha recibido una subvención de 2 millones de euros cofinanciada por el acelerador europeo EIT Food, que se suma al medio millón de euros aportado por la provincia de Holanda Meridional y los fondos de la Asociación Europea para la Innovación (EIP-Agri).

Durante los próximos años, la granja trabajará con reactores medianos (de entre 20 y 200 litros). El objetivo actual es resolver las grandes dudas operativas del sector: ¿Es viable y rentable para un granjero mediano mantener estos equipos? ¿Qué costos reales implica la producción diaria?

Además, la tecnología actual se enfoca principalmente en la obtención de carne desestructurada (la textura ideal para hamburguesas o carne molida). El verdadero reto de esta planta piloto, con miras a consolidar una infraestructura completamente operativa para el año 2028, será avanzar en el desarrollo de tejidos más complejos, capaces de replicar la grasa, la consistencia y el corte de un filete tradicional.

Para abrir el debate y acercar la tecnología a la sociedad, la instalación albergará un centro de experiencias permanente en la propia granja. Un espacio de debate pensado para que estudiantes, productores, ciudadanos y legisladores entiendan de primera mano un proceso que busca dejar de ver al sector agrícola como un problema ambiental, para posicionarlo como el eje tecnológico de la solución alimentaria del futuro.

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