Han pasado nueve años desde que Diana Velázquez fue víctima de un feminicidio en Chimalhuacán y su familia sigue atrapada en un laberinto de papeles, mentiras y omisiones por parte de la Fiscalía del Estado de México.
La desaparición en julio de 2017, se convirtió en una muestra clara de la ineptitud institucional que impera en el país.
🔴 A casi 10 años del #feminicidio de Diana Velázquez, la impunidad sigue marcando el caso.
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Errores en la investigación, omisiones graves y revictimización institucional frenaron la justicia y evidencian fallas que persisten.
Hoy, su nombre es memoria y exigencia: símbolo de… pic.twitter.com/D2FAXnRsNQ
“Era hombre": el primer gran error de la Fiscalía del Estado de México
Cuando Diana desapareció, su madre, Lidia Florencio, fue al Ministerio Público a pedir ayuda. La respuesta fue la de siempre: “espere 72 horas”. Mientras la familia recorría las calles buscándola, el cuerpo de Diana ya estaba en el SEMEFO, pero nadie les avisó. ¿La razón? Las autoridades la clasificaron como masculino.
Si su hermana Laura no hubiera llegado a identificarla por instinto, Diana habría terminado en una fosa común, olvidada por un sistema que ni siquiera se tomó la molestia de revisar bien su género.
El maltrato a los cuerpos en el SEMEFO
El dolor de encontrarla fue multiplicado por el trato indigno que recibió su cuerpo. Lidia relata con el corazón roto que el cadáver de su hija fue colocado frente a una ventana donde el sol le daba directamente. Esto aceleró su descomposición al grado de dejarla irreconocible.
No fue solo el asesino quien le arrebató la vida a Diana; fueron los servidores públicos quienes le arrebataron la dignidad después de muerta por pura negligencia.
¿Culpables reales o chivos expiatorios?
Tres años después del feminicidio, la Fiscalía presentó a un responsable y logró una sentencia. Sin embargo, para la familia, la historia no cuadra. Sospechan que se trata de un “chivo expiatorio” fabricado para cerrar el expediente ante la presión social.
Laura Velázquez señala que la versión oficial tiene demasiados huecos y que, hasta la fecha, ningún funcionario ha sido castigado por haber perdido pruebas o por haber hecho mal su trabajo desde el primer día.
Tras cinco años, inició el juicio por el feminicidio de Montserrat.
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El acusado, Marlon Botas, siguió la audiencia desde prisión. La familia exige justicia sin más retrasos; el proceso podría derivar en una sentencia de hasta 70 años.
El reporte de @CcarpizoT en #HechosMeridiano pic.twitter.com/b2rkMuaxLh
Palacio Nacional no reaccionó ante protestas por el feminicidio de Diana
La lucha de Lidia y Laura las llevó hasta las puertas de Palacio Nacional en múltiples ocasiones, pero nunca fueron escuchadas. Lidia es tajante: siente que al gobierno jamás le interesó el sufrimiento de las madres de víctimas de feminicidio.
Las marchas y las pintas sirvieron para visibilizar el caso ante el mundo, incluso Amnistía Internacional documentó el calvario, pero no para conmover a quienes firman las órdenes de investigación.
Restauran el mural de Diana para no olvidar
Hoy, un grupo de activistas y la muralista Norma Jiménez trabajan en restaurar el mural dedicado a Diana. Para ellas, la memoria es la única herramienta que les queda para seguir peleando.
No se trata solo de pintura en una pared; es un recordatorio de que Diana existió y que su caso sigue impune.