La indignación y el peligro respiran hondo en el norte de Chiapas. Desde el pasado 1 de mayo, una fuga masiva de gasolina ha convertido las tierras productivas de la ranchería Morelos, primera sección del municipio de Reforma, en una zona de desastre ambiental. La gasolina brota directamente del suelo, contaminando a su paso los cuerpos de agua y los pastizales de diversos ranchos ganaderos. A más de un mes del siniestro, la respuesta de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha sido nula: sus trabajadores acudieron al sitio únicamente a tomar fotografías y a dejar excavaciones abiertas, sin solucionar el problema.
Uno de los principales afectados es el señor José Manuel Méndez, quien denuncia que las autoridades de la empresa productiva del estado no le han dado la atención debida. El personal de la petrolera llegó al lugar presuntamente para reparar el ducto, pero abandonaron las labores dejando zanjas y tuberías completamente expuestas al aire libre. El impacto ecológico es visible en el arroyo local, la fuente principal de donde bebe el ganado de la región, el cual se encuentra cubierto por una densa capa de combustible.
Negligencia operativa y el riesgo latente de una explosión
La falla se registró en una de las 13 líneas que transportan combustibles a través de esta zona estratégica de Chiapas. Los habitantes de la ranchería Morelos señalan que la falta de mantenimiento preventivo y correctivo es la causa raíz del desastre, advirtiendo que no es la primera vez que ocurren rupturas de este tipo en la infraestructura de la paraestatal.
⛽🚨 Habitantes de Reforma, #Chiapas, denuncian que una fuga de combustible lleva más de un mes contaminando tierras, agua y pastizales donde se alimenta el ganado.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) June 5, 2026
Productores afectados aseguran que personal de Pemex ha acudido a tomar fotografías y realizar inspecciones, pero… pic.twitter.com/58OIyUEVsN
La gravedad de la situación obligó a la familia de José Manuel a abandonar su propio patrimonio. Ante el olor insoportable del hidrocarburo y el riesgo inminente de una explosión, tuvieron que desplazarse para vivir en el centro de la cabecera municipal de Reforma.
Recientemente, un camión tipo "Vactor" de Pemex arribó al rancho afectado con la supuesta intención de recolectar el líquido derramado; sin embargo, los trabajadores ni siquiera entablaron diálogo con los propietarios y se retiraron del lugar sin realizar maniobra alguna, limitándose a tomar fotos del desastre.
El reclamo de los productores: "No vivimos de dádivas, queremos trabajar"
Los ganaderos y campesinos afectados manifestaron una profunda molestia con el gobierno federal y con la administración de Pemex, acusando que la actividad de la petrolera en la región no les genera beneficios, sino pérdidas devastadoras para su economía local. Los productores rurales enfatizaron que su exigencia no es recibir apoyos económicos o subsidios asistenciales, sino que se les garantice el derecho a subsistir de su propio trabajo en condiciones seguras.
Con los pastos quemados por el químico y las fuentes de agua envenenadas, la comunidad exige justicia inmediata y un plan de remediación ambiental urgente. El llamado es directo a las autoridades ambientales y directivas para que escuchen los reclamos de una población que se encuentra bajo la amenaza constante de una tragedia mayúscula, atrapada entre la contaminación y la total indiferencia operativa.
