Otra vez queda claro que la hipocresía de Morena no tiene límites. Un escándalo estalló con la filtración de un audio donde Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, no solo confiesa su terror a ser extraditada a Estados Unidos, sino que admite reuniones con el FBI y el Departamento de Justicia.
Las cosas como son: esto es legalmente gravísimo y expone que la justicia de Estados Unidos ya les está respirando en la nuca a varios gobernadores. Ante el avance de las agencias de Washington contra la narcopolítica, las piezas del tablero político comenzaron a moverse con desesperación; ya no estamos ante simples discursos, sino ante gobernantes que buscan salidas de emergencia, aunque esto implique acuerdos en lo oscurito.
Así es como Morena se envuelve en la bandera de soberanía para defender narcopolíticos
Lo que queda en evidencia es que los reportes internacionales que señalaban a políticos del oficialismo buscando ser informantes en Washington, hoy tienen rostros, nombres y apellidos.
El doble rasero del oficialismo frente a la injerencia extranjera
Para Palacio Nacional, el caso de Chihuahua, donde señalan a la gobernadora Maru Campos por permitir la entrada de agentes extranjeros a un operativo, es motivo de linchamiento público y “traición a la patria”.
Pero cuando se trata de Baja California y una gobernadora morenista negociando en lo oscurito, el poder mira a otro lado y lo reduce a una simple llamada privada.
Este doble discurso tiene una urgencia muy clara: el próximo año, tanto Baja California como Chihuahua juegan sus gubernaturas y el oficialismo sabe perfectamente que la mancha de la narcopolítica y las sospechas de traición están quebrando su ventaja en el norte.
La estrategia de victimizarse y acusar “injerencia extranjera” busca frenar el impacto en las urnas que ya tocan a las puertas de la narcopolítica en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y ahora Baja California. Para el régimen, la ley se aplica con rigor al adversario, pero se disfraza de inmunidad para los suyos. Lo que se viene es de pronóstico reservado, pero aquí estaremos para analizarlo. Yo soy América López y esto es Casilla 27.