El intento por sofocar la libertad de expresión en México escaló un nuevo peldaño luego de que en asambleas del partido oficialista se llamara abiertamente a la población a dejar de sintonizar los espacios informativos de TV Azteca. Esta embestida, disfrazada de un discurso contra supuestas “noticias falsas”, es una muestra del temor que invade al gobierno federal y a su estructura partidista al verse incapaces de frenar las investigaciones periodísticas que documentan, de manera contundente, el enriquecimiento opaco, las arbitrariedades y el desvío de recursos públicos que rodean a los cuadros principales del régimen.
El boicot promovido por los operadores del oficialismo no busca proteger a las audiencias, sino impedir que la ciudadanía conozca los atropellos que la narrativa gubernamental pretende ocultar. TV Azteca ha puesto al descubierto episodios incómodos para la cúpula en el poder: desde la campaña política anticipada de Andy López Beltrán, cuya reciente revocación de visa por parte de Estados Unidos intentó ser maquillada bajo un falso discurso de “soberanía nacional”, hasta los finos accesorios de lujo de José Ramón López Beltrán, los señalados esquemas de corrupción vinculados al Tren Maya por parte de Gonzalo “Bobby” López Beltrán, los videos de Pío y Martín López Obrador recibiendo sobres de efectivo, y el reparto impune de dinero en mítines por parte de aspirantes oficialistas. Frente al intento de imposición y censura, el ejercicio periodístico crítico se mantendrá firme en su compromiso de exhibir los abusos de poder, garantizando el derecho inalienable del público a estar informado.