Después de tres años desaparecido en Zacatepec, Morelos, Pablo Shezaman Capistrán Lugo pudo comunicarse con su familia y, a pesar de que se diera parte a la Fiscalía para que dar con su ubicación, esta ignoró el caso.
La desesperación de una familia mexicana se convirtió en indignación al constatar que, incluso con pruebas directas sobre el paradero de una víctima de reclutamiento forzado, el sistema de justicia penal no activa sus herramientas de localización.
El secuestro armado en el Cerro de la Tortuga
El calvario de Pablo Shezaman Capistrán Lugo comenzó el 12 de marzo de 2022 en el municipio de Zacatepec. Jael Jacobo, hermana de la víctima, relató que el joven de entonces 25 años transitaba a bordo de su motocicleta por las inmediaciones del Cerro de la Tortuga cuando los ocupantes de una camioneta le cerraron el paso.
Al negarse a descender de su vehículo, los sujetos armados lo subieron por la fuerza y se lo llevaron.
Mensajes con narcocorridos la noche de la desaparición
Pocas horas después de perderse el contacto con Pablo, su propia cuenta de WhatsApp registró actividad inusual. Personas desconocidas publicaron un video en sus estados donde se mostraba la motocicleta del joven mientras se escuchaba un narcocorridos de fondo, lo que confirmó a los familiares que el transporte y el teléfono celular de la víctima estaban en manos de los captores.
“Nos tienen encadenados y nos torturan”
Tras tres años de silencio absoluto, la familia recibió llamadas telefónicas inesperadas de Pablo. En los testimonios guardados por sus hermanas, el joven describió las condiciones inhumanas de su cautiverio, afirmando que lo tienen encadenados, bajo constantes golpes y junto a un grupo numeroso de personas en la misma situación.
El flujo de llamadas y mensajes de texto pidiendo un rescate institucional se mantuvo activo durante un mes completo.
Pablo Shezaman, desaparecido desde 2022, logró comunicarse con su familia para denunciar reclutamiento forzado, tortura y cautiverio.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) May 25, 2026
A pesar de entregar pistas y solicitar rastreos telefónicos, las investigaciones en la @Fiscalia_Mor y la @FGRMexico permanecen estancadas.
Su… pic.twitter.com/Dx7jJjEWNc
Fiscalías ignoran las llamadas de Pablo
A pesar de tener carpetas de investigación abiertas tanto en la Fiscalía General del Estado de Morelos como en la Fiscalía General de la República (FGR), los agentes ministeriales no han solicitado las sábanas de llamadas ni la geolocalización de los teléfonos desde donde llamó Pablo.
Los familiares acusan que la apatía y la presunta colusión dentro de las dependencias gubernamentales han frenado el rastreo de las coordenadas de las antenas.
Siete meses de silencio tras las peticiones de auxilio
Especialistas del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia señalan que la falta de articulación entre fiscalías y comisiones de búsqueda convierte los presupuestos públicos en dinero desperdiciado.
La última comunicación de Pablo ocurrió hace poco más de siete meses; desde ese momento, las llamadas cesaron por completo y su familia desconoce si continúa con vida en el campamento criminal.