Cuando los ciudadanos dicen que no, es no; sin embargo, en Irán la respuesta ha sido un acto autoritario que ya cobra una cuota de sangre dolorosa. Tras dos semanas de intensas protestas que se han extendido a más de 100 ciudades, la situación ha alcanzado niveles críticos.
Lo que inició como un reclamo por la inflación y el desabastecimiento se ha transformado en un estallido social sin precedentes. La ONU ya ha denunciado un uso excesivo de la fuerza, mientras los reportes oficiales de activistas pintan un panorama desolador: 646 personas habrían sido asesinadas en el marco de estas manifestaciones.
#Irán vive su peor crisis en años: más de 600 muertos y más de 10 mil detenidos tras dos semanas de protestas por la crisis económica y la falta de libertades.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 13, 2026
El régimen endurece su respuesta y corta #internet para silenciar abusos. En medio del apagón digital, las voces de… pic.twitter.com/HMrPBHNQnm
El saldo de la represión en Irán: Cientos de muertos y miles de presos
La violencia estatal no ha tenido matices. Se estima que, del total de fallecidos, al menos 490 han sido identificados directamente como manifestantes. Además, la cifra de detenidos supera los 10 mil 600, entre los cuales figuran al menos 160 menores de edad.
Sarah Mohammadi, una científica iraní que conoce de cerca la presión del régimen, explica que el pueblo ya no es el mismo; la presión acumulada por años ha cambiado la mentalidad de una sociedad que hoy se atreve a desafiar a sus gobernantes a pesar del riesgo de muerte.
Apagón digital: El silencio como arma del gobierno iraní
En las últimas 72 horas, el gobierno iraní ha escalado su estrategia con un apagón digital casi total. Al restringir el acceso a internet y redes móviles, el régimen busca que los abusos no se conozcan fuera de sus fronteras.
Esta medida genera un terror adicional, pues las familias en el extranjero pierden contacto con sus seres queridos y temen lo peor. "¿Y si los bombardearon?", es la pregunta que se hacen muchos mientras el silencio informativo se apodera de las calles de Teherán y otras ciudades importantes.
Lo que ocurre hoy en #Irán no es solo una protesta social: es una crisis del régimen.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 12, 2026
Colapso económico, represión brutal y presión militar externa están erosionando los pilares de la República Islámica.
Las calles ya no piden reformas: exigen el fin del sistema clerical. El… pic.twitter.com/yR8oXaOXMW
Trump se manifiesta ante situación sucedida en Irán
La crisis ha provocado una reacción inmediata de Donald Trump . El presidente de Estados Unidos calificó al gobierno iraní de violento y aseguró que se está matando a personas que no deberían morir. Pero Trump no se quedó solo en palabras; advirtió que los militares están estudiando "opciones muy sólidas" para intervenir.
La respuesta de Irán no tardó en llegar: su Ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que el país está "totalmente preparado para la guerra", elevando la tensión internacional al máximo.
Trump amenazó con impuestos para los socios de Irán
Fiel a su estilo de diplomacia directa, Trump lanzó un misil económico desde sus redes sociales. Sentenció que cualquier país que haga negocios con la República Islámica deberá pagar un impuesto del 25% en todos sus tratos comerciales con Estados Unidos. Esta medida, calificada por él como "final y concluyente", busca aislar por completo a Teherán de sus aliados comerciales.
Con esto, Washington pretende asfixiar el presupuesto del régimen para que detenga la represión interna y su retórica bélica.
#Irán, al borde de una nueva crisis...
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 12, 2026
Protestas masivas sacuden ciudades como Mashhad: lo que inició por la #inflación y la caída del rial hoy exige abiertamente el fin del régimen clerical.
El respaldo de Benjamin Netanyahu a los manifestantes elevó la tensión, mientras… pic.twitter.com/KAl2QgVwbC
La esperanza de recuperar la esencia de Irán
A pesar de la oscuridad y el miedo a la Guardia Revolucionaria, la esperanza no muere entre los iraníes. Sarah Mohammadi, quien teme ser reconocida por hablar con medios extranjeros, mantiene la fe en que algún día su país vuelva a ser lo que originalmente era: una nación de gente amable y hospitalaria.
Mientras Irán sigue convulsionando entre la crisis económica y las balas, su pueblo espera que este capítulo de violencia sea el último antes de ver días mejores y recuperar la libertad perdida.
