La creciente preocupación por el deterioro de la libertad de expresión en México ha dado un salto definitivo al plano internacional. En un duro análisis publicado por The Wall Street Journal, la columnista Mary Anastasia O’Grady advirtió que el proyecto de lineamientos sobre los derechos de las audiencias impulsado por el gobierno federal abre la puerta a un control estatal directo sobre los medios de comunicación, convirtiendo a una agencia administrativa en el árbitro supremo de lo que es "verdadero" o "falso" en el debate público.
"Un Estado con capacidades extraordinarias para vigilar": La advertencia del WSJ
El artículo del rotativo neoyorquino enfatiza que la sustitución de órganos autónomos por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones consolida una estructura que amordaza el periodismo crítico. Al citar análisis académicos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la publicación resalta que las medidas empleadas por el oficialismo revelan la construcción paulatina de un Estado con facultades desmedidas para sancionar, interferir en empresas informativas y controlar la narrativa de cara a los procesos electorales, donde temas escabrosos como la corrupción y los presuntos nexos con el crimen organizado representan puntos vulnerables para el régimen.
From @WSJopinion: By making a government agency the arbiter of the truth, Claudia Sheinbaum’s effort greenlights censorship. Journalists, writers, intellectuals and entrepreneurs are alarmed, writes @MaryAnastasiaOG.https://t.co/HWBGTpwLbk
— The Wall Street Journal (@WSJ) August 17, 2026
Autocensura, listas de "incómodos" y el rechazo del gremio
El reporte internacional subraya que el riesgo inminente no solo radica en la imposición de multas o sanciones económicas devastadoras que fuercen a los medios a la autocensura, sino en la estigmatización sistemática hacia los comunicadores. The Wall Street Journal exhibió cómo, mientras la narrativa oficial defiende la iniciativa como una supuesta protección para el público, la difusión de listas de periodistas, analistas y medios considerados "incómodos" por el gobierno federal contradice los principios democráticos. La advertencia del diario estadounidense se suma al rechazo de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) y de la Iglesia católica, consolidando un frente de alarma ante lo que califican como un intento por sofocar el pluralismo.
