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Morena exhibe “lista de incómodos” en la mañanera tras años de calificarlo como “fascismo”

Morena exhibe “lista de incómodos” en la Mañanera y pone en la mira a comunicadores que señalan sus errores tras años de calificar ese método como “fascismo”.

Morena exhibe “lista de incómodos” en la Mañanera.
Morena exhibe “lista de incómodos” en la Mañanera tras años de calificarlo como “fascismo”|Gobierno de México.

Utilizar la tribuna más poderosa del país para confeccionar y difundir listas con nombres de comunicadores, analistas y opositores no es libertad de expresión ni ejercicio de transparencia: es un acto de intimidación estatal y una maniobra de altísimo riesgo para la integridad física de quienes ejercen el periodismo. La reciente presentación encabezada por Luisa María Alcalde desde la conferencia matutina, donde proyectó un listado de "Figuras públicas y emisores políticos", constituye un peligroso linchamiento público que expone de forma irresponsable a voces críticas frente a la intimidación y la persecución.

El caso de Manuel López San Martín: Poner a la prensa en la mira del escrutinio y el peligro

Uno de los nombres expuestos con mayor saña en esta nómina del señalamiento es el del periodista Manuel López San Martín, quien junto a otros comunicadores, académicos como Ciro Gómez Leyva, Juan Ortiz, Azucena Uresti, Carlos Loret de Mola y Jorge Ramos, fue etiquetado arbitrariamente bajo la premisa de que "retoma, respalda y politiza" posturas incómodas para el régimen.

Colocar a un periodista con el perfil y la proyección de López San Martín en una lista negra oficial emitida desde la Consejería Jurídica no solo busca menoscabar su reputación, sino que lo sitúa en una posición de vulnerabilidad extrema en un país históricamente violento para la prensa. En lugar de garantizar la protección a la labor informativa, el oficialismo decide usar los recursos e infraestructura del Estado para marcar objetivos y estigmatizar a quienes cuestionan al poder.

Morena tildaba a las listas de "fascismo" y ahora las ejecuta con impunidad

La gravedad de esta exhibición no solo radica en el peligro inminente al que somete a la prensa, sino en la evidente hipocresía del grupo en el poder. Años atrás, cuando Morena militaba en la oposición, la cúpula del partido condenaba de forma categórica la simple posibilidad de clasificar a los medios o a los ciudadanos, declarando públicamente que "hacer listas con amenazas implícitas es una característica del fascismo".

Hoy, instalados en las oficinas de gobierno, echan mano del mismo método fascista de catalogar e intimidar a quienes señalan sus errores. Cuando el poder empieza a elaborar listas de comunicadores "incómodos", lo que está en juego ya no es un debate político, sino la seguridad física de los periodistas y la libertad democrática de todo el país.

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