Con las altas temperaturas que se registran durante la temporada de calor en México, mantener fresca una casa puede convertirse en un problema, especialmente durante las horas en que el sol golpea directamente las ventanas; ante esta situación, un viejo truco vuelve a llamar la atención: colocar papel aluminio sobre los cristales para intentar reducir el calor que entra a las habitaciones.
Aunque a simple vista podría parecer uno más de los remedios que circulan en redes sociales, detrás de esta práctica existe un principio físico que explica por qué puede funcionar.
La clave está en la capacidad del aluminio para reflejar parte de la energía proveniente del sol; sin embargo, su efectividad tiene límites y tampoco significa que pueda enfriar por sí solo una vivienda.
¿Por qué poner papel aluminio en las ventanas puede disminuir el calor?
Cuando la radiación solar llega directamente a una ventana, parte de esa energía atraviesa el cristal y termina contribuyendo al calentamiento de la habitación; el papel aluminio, gracias a su superficie reflectante, puede devolver una parte de esa energía antes de que se acumule como calor en el interior.
Este principio, conocido como reflectividad, no es únicamente un truco casero; el Departamento de Energía de Estados Unidos reconoce el uso de materiales reflectantes en las llamadas barreras radiantes, utilizadas precisamente para reducir la ganancia de calor durante el verano.
Sin embargo, la propia dependencia estadounidense advierte que existe un límite: este tipo de barreras actúa principalmente contra el calor transmitido por radiación, pero no evita el que puede ingresar por conducción o filtraciones de aire, por ello, cubrir las ventanas con papel aluminio puede ayudar, pero no sustituye un buen aislamiento en la vivienda.
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¿El papel aluminio va por dentro o por fuera de la ventana?
La posición también puede influir; la lógica detrás de las protecciones exteriores es impedir que la radiación llegue al cristal desde un principio; por ello, elementos como toldos o persianas colocados del lado exterior suelen tener ventaja al momento de bloquear el calor solar.
En el caso del aluminio ocurre algo similar: detener la energía antes de que atraviese la ventana puede resultar más efectivo que intentar bloquearla cuando ya alcanzó el cristal.
¿Cuántos grados puede bajar la temperatura de una casa?
Aquí hay que tener cuidado con las promesas que aparecen en internet; las fuentes consultadas en el material no establecen una cantidad exacta de grados que pueda disminuir la temperatura después de cubrir las ventanas con material reflectante.
El resultado depende de factores como la orientación de los cristales, el aislamiento de la vivienda, cuántas ventanas estén cubiertas y qué tanta luz solar consiga bloquearse.
Por ello, el papel aluminio puede servir como una alternativa económica y temporal durante episodios de calor intenso, pero no como una solución definitiva. Para periodos prolongados existen opciones diseñadas específicamente para controlar la entrada de radiación solar, como películas para ventanas y protecciones exteriores.
