Amayrani confiesa que Italia, su propia madre, la mandaba con su pareja para que, lo “encontentara” cuando ellos se disgustaban. Revela que nunca dijo nada porque no quería terminar como su hermana Deniss. Pasado el tiempo, Amayrani siente empatía por su hermana, pues entiende que vivieron lo mismo bajo el techo de su madre. Las terribles confesiones de Amayrani en la clínica de emociones parecen no tener fin.