Carmen asegura que Angélica no tiene vergüenza y dice que su hijo tiene derecho de rehacer su vida con alguien de su edad. Además, si Angélica sigue en su casa, es porque Carmen se lo permite y le pide que no amarre a su hijo con su embarazo. Carmen confiesa que jamás quiso a Angélica y la califica de manipuladora; además, dice que se debe ganar su estancia en casa a cambio de hacer las labores domésticas.