Eduardo, esposo de Gabriela, entra a la clínica de emociones para confesar que se siente cansado y estresado por el dinero. Además de confesar que le ha robado miles de pesos a su esposa, Eduardo es acorralado para aceptar que es infiel. Aunque Eduardo estudió Administración de Empresas, es taxista en una aplicación, pero pasa los días y las tardes en la estética de su cuñada. ¿Enfrentará problemas legales?