A María le duele ver que su hija se convirtió en libertina exhibiéndose frente a su casa con su amante; lo peor es que la nieta de María vio todo. María no está dispuesta a permitir que le falte al respeto a su yerno ni a sus nietos, por eso la corrió de la casa, porque es una mala imagen. María asegura que, aunque su yerno ha sido infiel, es un buen hombre; sólo ha sido infiel porque es hombre. María está muy molesta con Isabel porque, en lugar de ser un ejemplo para sus hijos, se ha convertido en una fácil.