María se asume como una tonta por haber permitido que su marido le quitara a su hija a su bebé para darlo en adopción; se arrepiente de no haberla defendido y su hija no se lo perdona. María confiesa que su marido le ha destruído su vida, pues es machista y autoritario. Roberto asegura que ha tenido mano dura con su familia porque María no tiene control. María ha sufrido violencia y más durante más de 30 años y ahora cree que no puede dejar a Roberto porque ya no sabe hacer nada. Además de todo, María confiesa que Roberto ya la ha corrido de su casa, pero no le permite llevarse nada.