Aunque Azul tiene pruebas de los chantajes de Roberto hacia ella, María se niega a aceptar que su hijo es un chantajista. María, suegra de Azul, presume que gracias a ella, su nieta nunca ha pasado carencias. Además, aclara que su hijo no es ningún inútil, sino un joven en proceso. Mientras ella responda económicamente, no pretende presionar a Roberto para que trabaje.