A Víctor, concubino de Mía, le encanta presumir su pobreza, su necesidad, y no le va nada de malo. Advierte que las críticas de su cuñado no le importan, pues es más ridículo él por tratar de controlar a su hermana que ya está grandecita. Víctor asegura que, aunque no vive en la gloria con Mía, sí están a gusto y no tienen de qué quejarse. ¿Cómo podría romantizar su pobreza? ¿Podría enfrentar problemas legales por falta de higiene?










