En la dinámica “Escuchamos, pero no juzgamos”, los capitalinos se animaron a contar algunas de las cosas que han hecho o descubierto. Entre las confesiones, un niño reveló una curiosa situación familiar: cuando a él y a su papá no les gusta la comida que prepara su mamá, terminan dándosela al perro, mientras su padre le dice con humor: “Mmm, qué rico cocinas, vieja”.