Las chalupas poblanas son mucho más que un simple antojito. Con más de cien años de tradición en mercados y cocinas de Puebla, estas pequeñas tortillas bañadas en manteca o aceite forman parte de la gran familia de las garnachas mexicanas. Su sabor, sencillez y precio accesible las han convertido en un clásico que nadie puede comer solo una vez.