Las 5 flores de otoño que pueden ayudar a mantener un jardín colorido y con follaje hasta noviembre son el cempasúchil, el crisantemo, el pensamiento, el ciclamen y la caléndula. Estas especies toleran, en distintas condiciones, las temperaturas más frescas de la temporada y pueden cultivarse en macetas, jardineras o espacios exteriores.
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Durante septiembre, octubre y noviembre, la elección de plantas para el jardín requiere considerar los cambios de temperatura y la disminución de las lluvias en algunas zonas de México. Mientras que determinadas especies se adaptan mejor a los ambientes templados del centro del país, otras necesitan protección frente al calor intenso, las heladas o el exceso de humedad.
¿Cuáles son las 5 flores de otoño que puedes cultivar hasta noviembre para tener un jardín colorido?
Las flores de otoño pueden aportar tonalidades amarillas, naranjas, rojas, blancas y violetas al jardín.
- Cempasúchil (Tagetes erecta): es una de las flores más representativas del otoño mexicano, especialmente por su relación con las celebraciones del Día de Muertos. Sus flores amarillas y anaranjadas aportan color al jardín durante octubre y noviembre, siempre que la planta reciba suficiente luz solar y se cultive en un suelo con buen drenaje.
- Crisantemo (Chrysanthemum × morifolium): es una de las opciones más utilizadas para decorar espacios durante los meses de otoño. Sus flores pueden presentar diferentes colores y formas. Necesita iluminación abundante, riego moderado y un sustrato que no permanezca encharcado. En regiones cálidas de México, conviene protegerlo de las horas de mayor intensidad solar si muestra signos de estrés.
- Pensamiento (Viola × wittrockiana): es una planta adecuada para climas templados y frescos. Sus flores presentan combinaciones de colores como morado, amarillo, blanco y azul. Para prolongar su floración, se recomienda mantener el sustrato ligeramente húmedo, retirar las flores marchitas y evitar la exposición prolongada a temperaturas demasiado elevadas.
- Ciclamen (Cyclamen persicum): produce flores de colores intensos y hojas con patrones decorativos. Se desarrolla mejor en ambientes frescos, con luz indirecta brillante o iluminación filtrada y un sustrato con buen drenaje. Puede cultivarse en patios protegidos, balcones o espacios interiores luminosos, especialmente en regiones donde las temperaturas otoñales son moderadas. No es una especie adecuada para permanecer bajo el sol intenso ni para recibir riegos excesivos.
- Caléndula (Calendula officinalis): es una planta de floración apreciada en temporadas frescas y puede producir flores amarillas o anaranjadas. Se adapta bien a espacios con buena iluminación y suelos drenados, aunque requiere ajustes según el clima local. En regiones de México donde el otoño conserva temperaturas elevadas, puede necesitar protección durante las horas de mayor calor y una vigilancia más frecuente de la humedad del sustrato.
Organismos hortícolas como la Royal Horticultural Society (RHS) señalan que factores como la luz, la temperatura, el riego y el tipo de suelo influyen directamente en la floración y la salud de las plantas. Es importante tener en cuenta que no todos estos ejemplares se comportan de la misma manera en las distintas regiones del país.
¿Cómo cuidar las flores de otoño para que duren hasta noviembre?
- Ajusta el riego al clima: comprueba la humedad del sustrato antes de volver a regar. Durante el otoño, algunas regiones presentan menos evaporación y el exceso de agua puede favorecer la aparición de problemas en las raíces.
- Busca la iluminación adecuada: coloca las especies de sol en espacios con luz suficiente y protege las flores sensibles de la exposición intensa durante las horas más calurosas. El ciclamen, por ejemplo, prefiere condiciones frescas y luz indirecta o filtrada.
- Utiliza un sustrato con buen drenaje: el agua acumulada puede deteriorar las raíces y afectar la floración. Las macetas deben contar con orificios de salida y el suelo debe permitir que el exceso de agua se evacúe.
- Protege las plantas de los cambios extremos: en las zonas donde comienzan las bajas temperaturas, traslada las especies más sensibles a un espacio resguardado. En regiones cálidas, evita que las plantas de clima fresco permanezcan expuestas al calor intenso.
El Servicio de Extensión de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State Extension) indica que estas prácticas son relevantes cuando se cultivan plantas en macetas, donde el sustrato puede secarse o retener humedad con mayor rapidez que el suelo del jardín.
