Tras varios días de preocupación por una lesión, Doris por fin pudo respirar tranquila al confirmarse que no fue nada grave. Con el alivio llegó la fuerza, y la atleta regresó a los circuitos con más determinación que nunca, dejando atrás el miedo y demostrando por qué es una de las competidoras más poderosas de Exatlón México.










