Usar cebolla para preparar alguna de las recetas del día a día, es uno de los desafíos más comunes, pero a la vez más temidos, tanto para los aficionados como para los participantes de MasterChef 24/7. El reloj corre, la presión aumenta y lo último que necesita un cocinero es perder la visibilidad y la concentración debido al lagrimeo incontrolable provocado por este vegetal.
Aunque abundan mitos urbanos como masticar chicle o ponerse un trozo de pan en la cabeza, los participantes del reality recurren a un método respaldado por la ciencia y la experiencia de los cocineros.
¿Qué tengo que hacer para que la cebolla no me haga llorar?
El secreto mejor guardado es tan simple como efectivo: humedecer la hoja del cuchillo con agua fría antes de comenzar a picar, y repetir el proceso durante el corte si es necesario.
Para entender por qué funciona este truco de los profesionales, hay que comprender al enemigo. Al cortar las capas de la cebolla, se rompen sus células, lo que libera una enzima que reacciona con los aminoácidos del vegetal. Esta interacción química produce un gas volátil llamado sulfóxido de tiopropanal. Cuando este gas entra en contacto con la humedad natural de nuestros ojos, se transforma en una cantidad mínima de ácido sulfúrico, lo que activa el sistema de defensa del cuerpo y desencadena las lágrimas.
Al humedecer previamente el acero del cuchillo, se crea una barrera líquida estratégica. El gas, que busca desesperadamente una fuente de agua para reaccionar, es atraído y atrapado por las gotas atrapadas en la hoja de metal antes de que logre elevarse hacia el rostro del cocinero.
¿Cómo evitar que lloren los ojos con la cebolla?
Para ejecutar este tip a la perfección, limpia tu tabla para cortar y pasa el cuchillo bajo el chorro de agua fría. No lo seques; deja que la película líquida cubra el metal. Realiza cortes limpios y fluidos, asegurándote de usar un cuchillo con excelente filo, ya que un corte desgarrado aplasta más células de la cebolla y libera una mayor cantidad de gas. Si vas a picar una cantidad considerable, vuelve a mojar la hoja a mitad del proceso para renovar la barrera protectora. Un truco infalible para mantener la mirada fija en el éxito de tu platillo.