Dentro de los retos más exigentes de MasterChef 24/7, la repostería clásica siempre pone a prueba el temple, la precisión y la técnica de los competidores. Entre las preparaciones más emblemáticas que han desfilado por las estaciones destaca el profiterol, un bocado delicado que nació en la corte francesa como un regalo culinario de Catalina de Médici y su pastelero italiano.
Aunque en sus orígenes ostentaba rellenos salados, con el paso de los siglos evolucionó hasta transformarse en la base perfecta para cremas aromáticas, helados y coberturas de alta gama. A través de la guía culinaria de Larousse de los Postres, te compartimos la receta detallada para dominar esta delicia en casa.
¿Qué llevan los profiteroles?
La elaboración de esta receta requiere paciencia y el uso de utensilios clave como una manga pastelera con duya delgada y lisa. Los ingredientes se dividen según las fases de preparación:
Para la crema pastelera aligerada al praliné:
¾ de taza de crema para batir (180 ml)
½ receta de crema pastelera tradicional
¼ de taza de praliné (70 g)
Para el montaje y la decoración:
1 taza de azúcar (200 g)
¼ de taza de agua (60 ml)
1 cucharada de vinagre blanco (15 ml)
1 receta base de pasta choux cocida
½ taza de ganache de chocolate oscuro (160 g).
Paso a paso:
Para la crema pastelera aligerada al praliné, el primer paso consiste en batir la crema fría hasta lograr picos firmes. Aparte, se combina la crema pastelera base con el praliné e inmediatamente se integra la crema batida empleando movimientos envolventes para conservar el aire y la ligereza. La mezcla debe refrigerarse antes de su uso. Si no cuentas con praliné, un excelente consejo pastelero es sustituirlo por licor de chocolate o chocolate fundido.
Para el montaje y decoración, se prepara un caramelo hirviendo el azúcar con el agua y el vinagre blanco hasta lograr un tono ámbar claro. Una vez tibio, se toma la manga pastelera con la crema de praliné y se rellenan los profiteroles con cuidado por la parte inferior. Finalmente, se entibia el ganache de chocolate oscuro y se decora la mitad de las piezas con el caramelo crujiente y la otra mitad con el baño de ganache, logrando un contraste visual y de texturas digno de una vitrina profesional.