Los psicólogos destacan que hay comportamientos que conviene enseñar a los hijos desde los primeros años porque forman parte de las habilidades necesarias para relacionarse, resolver conflictos y desarrollar autonomía. Existen 5 aprendizajes que no dependen únicamente de las palabras de los adultos, sino también del ejemplo cotidiano que reciben los niños.
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La crianza no consiste en exigir que un niño se comporte como un adulto, sino en acompañarlo mientras desarrolla recursos emocionales y sociales acordes con su edad. Desde la psicología del desarrollo, especialistas como John Gottman han estudiado el papel de los adultos en la identificación y regulación de las emociones durante la infancia.
¿Cuáles son los 5 comportamientos que los padres deberían enseñar a sus hijos según la psicología?
No existe una lista universal de conductas que todos los niños deban adquirir al mismo tiempo, ya que la edad, el temperamento y el entorno influyen en el desarrollo. Estas son algunas habilidades importantes para favorecer una infancia con mayores herramientas para enfrentar situaciones cotidianas.
- Expresar las emociones: en lugar de enseñar a los niños a esconder el enojo, la tristeza o el miedo, es conveniente ayudarlos a identificar qué sienten y ponerlo en palabras. Esto no significa permitir cualquier conducta, sino diferenciar entre sentir una emoción y actuar de manera perjudicial.
- Respetar los límites propios y ajenos: aprender que otras personas tienen derecho a decir “no” y que ellos también pueden establecer determinados límites es una herramienta fundamental para las relaciones. Los adultos pueden enseñarlo mediante situaciones sencillas, como respetar el espacio personal, no tomar objetos ajenos sin permiso y aceptar que una persona no quiera jugar en determinado momento.
- Pedir ayuda cuando la necesitan: la autonomía infantil no significa que los niños tengan que resolver todo por sí mismos. Enseñarles a reconocer cuándo una situación los supera y recurrir a un adulto de confianza permite que desarrollen estrategias de afrontamiento sin interpretar la búsqueda de ayuda como una señal de debilidad.
- Asumir pequeñas responsabilidades: guardar los juguetes, ordenar algunos objetos personales o colaborar con tareas adecuadas para su edad puede ayudar a desarrollar autonomía y sentido de responsabilidad. Los niños adquieren habilidades mediante la interacción y el acompañamiento de personas con mayor experiencia.
- Reconocer los errores y reparar: equivocarse forma parte del aprendizaje. Más que obligar a un niño a disculparse mecánicamente, los adultos pueden ayudarlo a comprender qué ocurrió, reconocer cómo pudo afectar a otra persona y pensar en una forma de reparar la situación. De esta manera, la responsabilidad se vincula con el aprendizaje y no únicamente con el castigo.
¿Cómo enseñar estos comportamientos sin recurrir a castigos o gritos?
La psicología infantil suele poner el foco en la enseñanza progresiva de habilidades en lugar de esperar que los hijos sepan regularse de manera automática. Un niño pequeño, por ejemplo, puede necesitar que un adulto le ayude a poner nombre a lo que siente antes de poder expresarlo por sí mismo.
Este enfoque puede trasladarse a la crianza mediante frases sencillas como "entiendo que estés enojado, pero no puedes pegar" o "puedes decirme que estás molesto sin insultar". También es importante adaptar las expectativas a la edad.
Otra estrategia consiste en convertir las situaciones cotidianas en oportunidades de aprendizaje. Si un niño rompe accidentalmente un objeto, por ejemplo, el adulto puede ayudarlo a recogerlo y pensar cómo evitar que vuelva a suceder. Si interrumpe constantemente a otra persona, puede enseñarle a esperar su turno en lugar de limitarse a reprenderlo.
El objetivo, según este enfoque, no es conseguir obediencia inmediata en todas las circunstancias, sino ayudar a que los hijos incorporen herramientas que puedan utilizar progresivamente sin la supervisión permanente de los adultos.
