La Torre Latinoamericana es uno de los símbolos más reconocibles de la Ciudad de México. Desde su inauguración en 1956, este icónico rascacielos ha sobrevivido a algunos de los terremotos más devastadores de la historia del país, incluidos los de 1957, 1985 y 2017. Mientras otros edificios sufrieron graves daños o incluso colapsaron, la famosa torre permaneció prácticamente intacta, convirtiéndose en una auténtica leyenda de la ingeniería mexicana.
¿Por qué la Torre Latinoamericana nunca se cayó en los terremotos?
Lo que hace especial a esta construcción no es únicamente su altura, sino la innovadora forma en que fue diseñada para resistir los sismos en uno de los terrenos más complicados del mundo. La Ciudad de México se encuentra sobre lo que alguna vez fue el lago de Texcoco, un suelo blando que amplifica las ondas sísmicas y representa un enorme desafío para arquitectos e ingenieros.
De acuerdo con un documental publicado en YouTube, los ingenieros liderados por Leonardo Zeevaert desarrollaron una cimentación revolucionaria basada en cientos de pilotes profundos que permiten distribuir el peso de la estructura y adaptarse a los movimientos del subsuelo. Además, la torre fue diseñada para ser flexible y oscilar durante un terremoto sin comprometer su estabilidad estructural.
Otro de los secretos de su resistencia es su estructura de acero, capaz de absorber parte de la energía generada por los movimientos telúricos. Gracias a esta combinación de materiales y técnicas avanzadas para su época, la Torre Latinoamericana se convirtió en el primer rascacielos del mundo construido en una zona de alta actividad sísmica.
Las colonias de CDMX donde los edificios son más vulnerables durante un sismo
Aunque la Torre Latinoamericana es un referente mundial de construcción antisísmica, no todas las zonas de la capital cuentan con las mismas condiciones geológicas. Especialistas señalan que colonias como Roma, Condesa, Doctores, Obrera y Centro se encuentran sobre terrenos con características que pueden amplificar los efectos de los terremotos, por lo que la calidad de las edificaciones y su mantenimiento resultan fundamentales para reducir riesgos.

Según información publicada por Relatos e Historias en México, la clave del éxito de la Torre Latinoamericana radica en que sus diseñadores comprendieron el comportamiento del suelo antes de iniciar la construcción. Su cimentación profunda, la distribución equilibrada de cargas y una estructura capaz de moverse junto con el terreno le han permitido resistir décadas de actividad sísmica sin sufrir daños estructurales graves.
Hoy, más de medio siglo después de su inauguración, la Torre Latinoamericana sigue siendo una referencia mundial en ingeniería estructural y construcción antisísmica. Lo que comenzó como un proyecto que muchos consideraban imposible terminó convirtiéndose en una de las mayores demostraciones de que la innovación, la ciencia y la ingeniería pueden desafiar incluso a la fuerza de la naturaleza.
