Si quieres darle un descanso a tu cuerpo de café y bebidas energizantes artificiales, el té verde y el matcha podrían ser excelente opciones. Y aunque comparten la característica de que aportan múltiples beneficios al cuerpo, no son iguales y cada uno de estos ingredientes tiene propiedades que lo vuelven idóneos para incluirlos a la rutina.
Lo primero que hay que tomar en cuenta, es que si bien ambos provienen de Camellia Sinensis, las presentaciones en las que se consumen de forma individual hacen que cambie la cantidad de antioxidantes que son capaces de proveer al cuerpo, según explica un artículo de Medical News Today. Esto porque el té verde se ingiere a modo de infusión; mientras que el matcha se hace en forma de un polvo muy fino y tendría una mayor concentración de antioxidantes.

¿Qué es el té verde y cómo se prepara?
El té verde es un tipo de bebida elaborado a partir de las hojas de la Camellia Sinensis, originaria del continente asiático. De acuerdo con información de National Center for Complementary and Integrative Health, para producir el formato apto para el consumo humano, estas hojas pasan por procesos de hervor al vapor, tostado y secado, para posteriormente transformarse en la presentación de bolsitas o sobres de té.
En cuanto al método correcto de preparación, es con agua caliente, pero que no esté hirviendo, porque esto puede llegar a interferir con la presentación original de las hojas. También se puede usar una tetera especial para infusiones para que desprenda sus propiedades lentamente y suele ser considerado como una bebida que puede reemplazar al café y está llena de antioxidantes.

La cantidad recomendada de té verde al día es de 2 a 5 tazas al día, hablando de personas adultas, ya que tal como indica Healthline, de esta forma se pueden absorber los antioxidantes sin sobrecargar al organismo de cafeína.
¿Qué es el matcha y cómo se prepara?
El matcha es un polvo fino elaborado a partir de las hojas del té verde obtenidas de la planta asiática Camellia Sinensis y cuyos orígenes se remontan específicamente a la antigua China, según la definición de un artículo de Web MD. Su método de producción de este ingrediente consiste en moler las hojas sobre superficies de piedra, hasta que quedan de consistencia muy delicada.
Existen diferentes creencias en cuanto a cuál es la forma correcta de preparar el matcha para que no tenga sabor amargo y se aprovechen bien los antioxidantes. En este sentido, el manual del sitio especializado Morning Made explica que lo ideal es no recurrir a agua hirviendo, sino que se debe utilizar a una temperatura de entre 70° y 80°. Hay que tamizar muy bien el polvo para que no queden grumos y este proceso consiste simplemente en desintegran con una escobilla especial de bambú para no alterar los sabores.

También es importante la calidad del producto y la mayoría de recomendaciones apuntan al matcha de grado ceremonial como el mejor para una calidad óptima. Por otra parte, la ingesta óptima de matcha es de 2 a 4 gramos por día, es decir, un estimado de 2 tazas, tal como menciona Very Well Health, un parámetro que aplica para personas adultas sin condiciones de salud específicas.
