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Aristóteles, filósofo griego: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”

¿Qué dicen de ti las cosas que haces todos los días? La respuesta puede ayudarte a entender cómo se construyen el carácter, la disciplina y hasta la excelencia

Aristóteles, filósofo griego: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”
Aristóteles, filósofo: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”|Canva

Hay frases que siguen vigentes siglos después de haber sido pronunciadas porque describen algo muy humano: la manera en que nuestras acciones terminan formando quiénes somos. La idea atribuida a Aristóteles de que “somos lo que hacemos repetidamente” plantea que la excelencia no aparece de un momento a otro ni depende de realizar una acción extraordinaria, sino de construir buenos hábitos mediante la práctica constante. Aunque esta formulación exacta es una síntesis moderna de su pensamiento y no una cita literal de Aristóteles, refleja una idea central de su ética: las virtudes se desarrollan a través de la repetición de acciones y elecciones correctas.

¿Qué significa “somos lo que hacemos repetidamente”? Según Aristóteles

La frase de Aristóteles puede entenderse como una invitación a observar nuestras acciones cotidianas. Lo que hacemos de manera frecuente termina influyendo en nuestros hábitos, nuestro carácter y la forma en que enfrentamos diferentes situaciones.

  • Identidad: Las decisiones que tomamos todos los días pueden revelar más sobre nosotros que un acto aislado.
  • Constancia: Alcanzar una meta requiere mantener determinadas conductas durante el tiempo necesario, incluso cuando los resultados no aparecen de inmediato.
  • Práctica: Una habilidad o una virtud no se desarrolla únicamente con intención; necesita ejercitarse mediante acciones concretas.
    Niño jugando futbol
    Aristóteles, filósofo griego: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”|Canva

La excelencia no ocurre de un día para otro

Desde la perspectiva de la ética aristotélica, convertirse en una persona virtuosa implica practicar determinadas formas de actuar hasta incorporarlas al carácter. Por eso, de acuerdo con La Vanguardia, un momento excepcional no necesariamente define a una persona: la repetición de sus elecciones tiene un peso mucho mayor. Esto también permite entender por qué los pequeños hábitos pueden tener consecuencias importantes. Leer algunas páginas diariamente, estudiar con regularidad, cumplir con una rutina de ejercicio o dedicar tiempo a desarrollar una habilidad pueden parecer acciones insignificantes cuando se consideran por separado, pero su efecto cambia cuando se mantienen durante meses o años.

Joven leyendo libro
Aristóteles, filósofo griego: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”|Canva

Cómo llevar esta idea de Aristóteles a la vida diaria

La enseñanza puede aplicarse sin necesidad de hacer grandes transformaciones de inmediato. De acuerdo con Vozpopuli, en lugar de esperar motivación para realizar un cambio, puede ser más útil establecer acciones pequeñas que puedan repetirse.

  • Constancia antes que intensidad: Hacer un esfuerzo enorme una sola vez tiene menos impacto que mantener una conducta positiva de manera regular.
  • Pequeñas acciones: Los cambios importantes pueden comenzar con pasos sencillos que sean fáciles de incorporar a la rutina.
  • Disciplina y orden: Establecer horarios, prioridades y objetivos concretos puede ayudar a convertir una intención en una práctica habitual.
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    Aristóteles, filósofo griego: “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia es hábito”|Canva

La idea detrás de esta reflexión es sencilla: no basta con querer ser mejor en algo; nuestras acciones repetidas son las que terminan construyendo nuestros hábitos y nuestro carácter.

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