La Universidad de Toronto Scarborough (Canadá) precisa en un informa que la filosofía estudia las ideas que moldean nuestro pensamiento y acción, abarcando cuestiones fundamentales sobre la realidad, verdad, existencia, lógica y moral. Además, destaca que ayuda a desarrollar pensamiento crítico, análisis lógico y construcción de argumentos.
En este marco, diferentes artículos informativos hacen referencia a los filósofos y las filósofas que han dejado premisas muy interesantes en la historia de la humanidad. Entre estos pensadores podemos señalar a Confucio quien vivió en la China feudal de hace 2.500 años —entre el 551 y el 479 a.C.
Las enseñanzas de Confucio
El Instituto Confucio precisa que el pensamiento de este filósofo fue introducido en Europa por el jesuita Matteo Ricci (1552-1610), primera persona en latinizar el nombre de Confucio. Además, detalla que trabajando para el Estado estableció numerosas reformas que condujeron a una administración de justicia caracterizada por su imparcialidad y por la práctica erradicación del crimen.
@donfilosofo El Confucianismo #donfilosofo #confucio #viral #video ♬ sonido original - Don Filósofo
Desde la Universidad de Valencia (España) añaden que las enseñanzas de Confucio ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china y en la historia del país que han durado hasta hoy en día. También remarca que “su moral se toma como ejemplo en la sociedad china y se observa en el comportamiento dentro de las relaciones familiares, en las que la base para todo buen funcionamiento reside en la perfecta relación entre el padre y el hijo, respetando y venerando el último a sus antepasados”.
Confucio y una frase vigente
Tras saber que las enseñanzas de Confucio mantienen su vigencia en la actualidad, viene bien saber que muchas de sus premisas son ampliamente analizadas y contextualizadas con situaciones del presente. Al respecto, la frase "El hombre sabio encuentra placer en el agua. El hombre virtuoso en las montañas" es una de las más célebres de su legado.
Esta frase utiliza el agua y la montaña como metáforas de dos virtudes complementarias: mientras que el sabio se asemeja al agua por su naturaleza fluida, dinámica y adaptable, encontrando placer en el movimiento y la constante búsqueda del conocimiento, el virtuoso se identifica con la montaña por su firmeza, estabilidad y rectitud moral, hallando su gozo en la serenidad, la calma y los principios inmutables que no se conmueven ante las circunstancias.
En la actualidad, esta premisa de Confucio se aplica sabiendo adaptarnos con fluidez y mentalidad abierta al cambio acelerado, mientras mantenemos firmes e inamovibles nuestros valores éticos frente a las adversidades.
