Existen diferentes métodos para inculcarles valores a los niños cuando están pequeños. Y una de las más efectivas y accesibles, son las actividades dinámicas, como lo pueden ser los juguetes que están inspirados en personajes infantiles como "Pocoyó" y "Cuquín", con los que es posible transmitirles aprendizajes acerca de la tolerancia y cómo practicarla, pues tal como explica Charity For Change, es algo que se aprende desde casa.
Los 4 juguetes de "Pocoyó" y "Cuquín" que son buenos para que los niños aprendan de tolerancia
Rompecabezas de "Pocoyó". Armar un rompecabezas es un proceso que requiere de paciencia, concentración y tolerar la frustración que inevitablemente se siente cuando la dificultad va aumentando. Así que obsequiarles rompecabezas a los niños es una gran idea para que fortalezcan la tolerancia y la habilidad de comprender que no pasa nada si las cosas no salen como esperan en el primer intento. La edad recomendada es a partir de los 3 años, según un artículo de Science Daily.

Estos juguetes de “Pocoyó" y “Cuquín” son ideales para los niños|ESPECIAL - Libro de actividades de "Cuquín". Si quieres que tus hijos empiecen a sentirse atraídos por las actividades de habilidades como colorear o resolver laberintos, puedes comprarles un libro con los personajes de "Cuquín". Aquí la tolerancia se irá poniendo en práctica cuando no lleguen a los resultados de inmediato o incluso si al final no les agrada el trabajo que hicieron iluminando.
Juego de memoria de Pocoyó. Además de que son excelentes para que los pequeños pongan en práctica su memoria y rapidez, los memoramas también pueden funcionar para que aprendan a manejar la tolerancia si no encuentran las fichas correctas al primer intento. De acuerdo con Raising Children Network, estos juguetes también favorecen el pensamiento y la retención.

Estos juguetes de “Pocoyó" y “Cuquín” son ideales para los niños|Pinterest - Bloques de "Cuquín" para practicar el equilibrio. Si en estos momentos tu presupuesto no rinde como para comprar juguetes de "Pocoyó" o "Cuquín" nuevos, está la opción de armar unos bloques con vasos de plástico y decorarlos con imágenes de la caricatura. Además de que lo sentirán como una actividad muy divertida con sus personajes preferidos, el chiste es que los niños vayan apilándolos y encuentren la forma de que las torres se mantengan de pie, pero con el recordatorio de que no pasa nada si se derrumban y que siempre pueden volver a empezar.
