Cole Allen, el hombre de 31 años acusado de intentar asesinar a Donald Trump, presidente de Estados Unidos, durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, aceptó este jueves 30 de abril de 2026 permanecer en prisión mientras avanza su caso judicial.
Su abogada, Tezira Abe, confirmó durante una audiencia que Allen no impugnó los argumentos de la fiscalía, que lo considera un peligro para la comunidad y exige que siga en la cárcel.
El plan de Allen para atacar la Cena de Corresponsales
Allen irrumpió en un puesto de seguridad e hizo disparos con una escopeta fuera del evento en el hotel Washington Hilton el sábado 25 de abril. La fiscalía argumenta que planeó meticulosamente atacar a Trump y a otros funcionarios de su administración mientras cenaban con unos 2 mil 600 periodistas, políticos y otras figuras.
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Cargos penales y arsenal incautado al sospechoso
El detenido viajó en tren desde su ciudad natal en California hasta Washington, armado con una escopeta, una pistola calibre .38 y cuchillos, según un documento legal de la fiscalía.
Los fiscales lo describen como alguien “dispuesto a cometer una masacre en una sala llena de los funcionarios de mayor rango del gobierno de Estados Unidos”. Cole Allen enfrenta cargos por intento de asesinato, disparo de arma de fuego durante un crimen de violencia y transporte ilegal de armas y municiones interestatales. Aún no ha sido declarado culpable ni inocente.
¿Qué pruebas presentó el Servicio Secreto contra Allen?
La defensa de Allen resalta fallos en la acusación del gobierno, como dudas sobre si realmente disparó a un agente del Servicio Secreto, tal como afirmaron inicialmente las autoridades. Los abogados del acusado defienden que Allen no tiene antecedentes penales ni arrestos previos y que forma parte activa de una familia cristiana.
Los fiscales no alegan en la corte que Allen hirió al agente, quien resultó alcanzado por una bala pero evitó lesiones graves gracias a su chaleco antibalas.
La postura de la defensa ante las acusaciones de la fiscalía
No obstante, documentos judiciales indican que Allen apuntó la escopeta hacia unas escaleras que bajaban al salón de baile. Un agente del Servicio Secreto escuchó un “fuerte estruendo” y las autoridades hallaron un casquillo gastado en el cañón del arma.
La fiscalía cita un correo electrónico que Allen supuestamente envió a sus familiares la noche de los disparos, donde lo describe como dispuesto a apuntar a funcionarios de la administración “desde el más alto hasta el más bajo rango”. El mensaje alude a Trump como traidor y criminal, sin nombrarlo directamente.
