Las elecciones legislativas del pasado domingo 7 de junio en Coahuila dejaron al descubierto las profundas fracturas operativas del partido oficialista. El estrepitoso fracaso de Morena para conseguir la mayoría de las diputaciones locales lleva un nombre y apellido grabado a fuego: Andrés "Andy" López Beltrán. Quien fuera el flamante secretario de Organización del partido y encargado directo de conducir la estrategia territorial en la entidad, terminó por sepultar las aspiraciones del movimiento en el norte del país, convirtiéndose en el principal lastre de la contienda.
Lejos de asumir el costo político de una derrota que se veía venir en las urnas, López Beltrán optó por la retirada. Apenas trece días antes de los comicios en Coahuila, el operador renunció abruptamente a su cargo dentro de la dirigencia nacional con el pretexto de que buscaría una diputación federal por Tabasco. Con esta salida de emergencia, el estratega dejó tirado el proceso electoral en curso para evitar que se le contabilizara de manera directa un nuevo descalabro, el cual la militancia del bando opositor ya catalogaba desde antes como una inminente "macaniza" debido a la fuerte estructura territorial de sus adversarios.
Durango y Coahuila: La fórmula fallida del desarraigo
La debacle en Coahuila no es un hecho aislado, sino la repetición sistemática de una estrategia que ha demostrado ser inútil. López Beltrán intentó replicar en tierras coahuilenses la misma fórmula que ejecutó durante las elecciones 2025 en Durango: mudarse y radicar temporalmente en el estado meses antes de la votación para intentar coordinar las bases desde la imposición centralista.
Viajes, empresas y contratos: la controversia de Andrés López Beltrán
Sin embargo, el resultado en ambos estados fue exactamente el mismo: una derrota contundente. La falta de arraigo y el desconocimiento de las dinámicas locales sepultaron las posibilidades de Morena en las urnas, dejando en evidencia que la táctica de enviar operadores de la Ciudad de México a vivir a las entidades no es suficiente para quebrar las estructuras tradicionales del norte de la República Mexicana.
Los abucheos y el peso de un apellido sin méritos políticos
Los cuestionamientos hacia la figura de López Beltrán van más allá de sus derrotas en los estados. Desde su llegada a la Secretaría de Organización de Morena, las críticas internas y externas lo señalaron por ocupar un cargo de tal relevancia arropado únicamente por el peso de su apellido y sin contar con méritos políticos propios que respaldaran su liderazgo. Además, su gestión estuvo permanentemente ensombrecida por constantes señalamientos y escándalos de corrupción que terminaron minando la confianza de las bases del partido.
A esta cadena de descalabros electorales se le suman los severos tropiezos que ha sufrido en sus giras y movilizaciones por el país. Muestra de ello fue la marcha que organizó en el estado de Chihuahua el pasado 16 de mayo, donde no solo se registró una escasa e histórica baja participación ciudadana, sino que el propio operador fue recibido con abucheos y muestras de rechazo a su llegada a la entidad norteña.
El fracaso de Morena en Chihuahua y el escudo de impunidad a Rubén Rocha Moya
Con un historial reciente marcado por la huida de Coahuila, la entrega de plazas clave en Durango y el desprecio de las bases locales en el norte del país, el pretendido liderazgo territorial del hijo del expresidente entra en una severa crisis de legitimidad justo cuando busca asegurar su refugio político en el Congreso de la Unión mediante una curul tabasqueña.
