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Ernesto Ruffo, el gobernador que sería el criminal más poderoso de México: ¿por qué?

Ernesto Ruffo, ex gobernador de Baja California, es señalado como el líder de la mayor red de huachicol fiscal y se embolsó por lo menos 4 mil millones de pesos.

La Fiscalía General de la República (FGR) dice que el panista Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California, es el líder de la mayor red de huachicol fiscal de la historia del país, que tenía control de varias aduanas para el contrabando.

De confirmarse las acusaciones de la FGR, el panista de casi 80 años de edad sería el criminal más poderoso, con la capacidad para controlar el robo y contrabando de combustible, sobornar a policías municipales y estatales de gobiernos morenistas, tener bajo su control al Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, y controlar diferentes puntos fronterizos, supuestamente bajo supervisión de la Dirección General de Aduanas.

Ese es el poder criminal que hoy se le atribuye a Ernesto Ruffo Appel. El gobierno dice que el panista se embolsó por lo menos 4 mil millones de pesos del huachicoleo fiscal.

Empresa de Ernesto Ruffo reportaba menor cantidad de combustible

La Fiscalía dice que la empresa de Ruffo Appel reportaba menor cantidad de combustible de la que trasladaba de Estados Unidos a México. Lo que no explica la Fiscalía es quién, en la Dirección General de Aduanas, habría dejado pasar sin verificar los más de 15 millones de litros de combustible que se encontraron abandonados en los carros tanque de ferrocarril.

El gobierno federal asegura que la detención de Ruffo Appel y otras siete personas está bien fundamentada, después de una investigación de más de un año. Un juez decidirá si es cierto o no.

Huachicol fiscal, ¿quiénes están detrás de la red de contrabando?

Como sea, el huachicol fiscal apesta a una corrupción mucho mayor y, de acuerdo con varias denuncias, involucra a personal de aduanas, funcionarios de Pemex, marinos, soldados, grupos de la delincuencia organizada, políticos de todos los niveles e incluso al Palacio Nacional.

El caso de las empresas Ingemar y Belar Fuels, detonado ayer, habla de un tipo específico de huachicoleo fiscal: importar combustible y declarar que las compras son mucho menores a las reales, como ocurrió con los ferrotanques abandonados en Coahuila.

Crimen organizado en México le entra al robo de combustible

Grupos de la delincuencia organizada roban combustible en México, actividades que se sabe realizan el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste o el Cártel de Santa Rosa de Lima, por mencionar solo algunos.

Según el Observatorio Ciudadano de la Energía, en 2025 se robaron 53 mil barriles diarios de crudo y otros 58 mil de combustibles, entre ellos gasolina, diésel y hasta turbosina. Una gran cantidad de todo ese saqueo es enviado a Estados Unidos como desechos industriales, primer golpe a los erarios de México y Estados Unidos.

Ya del otro lado, se mete al mercado legal, lo lavan y lo devuelven a México, pero declarándolo fiscalmente como aditivos o químicos. Le dicen el robo del siglo y las autoridades no dicen nada.

El Departamento del Tesoro ha documentado que ese combustible se incorpora al mercado mexicano con la coerción de grupos criminales como el Cártel Jalisco. Después usan el dinero para inyectarlo a partidos y campañas políticas. A cambio, los ganadores de las elecciones les ceden el control de puestos de seguridad y finanzas para operar actividades delictivas, controlar obras públicas y lavar dinero.

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