La Ciudad de México se convirtió en el epicentro de una celebración sin precedentes que se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Mientras usted dormía, las calles, plazas públicas y sistemas de transporte de la capital se inundaron de una euforia desbordada tras el histórico triunfo de la Selección Mexicana sobre Ecuador. Un ambiente de completa felicidad, paz y orgullo nacional unió a los capitalinos en una jornada perfecta donde el balompié demostró, una vez más, su capacidad para movilizar a un país entero.
Más de un millón de personas atestiguaron esta hazaña en los diferentes puntos dispuestos por el Gobierno local, así como el Zócalo capitalino y las pantallas gigantes de Paseo de la Reforma, además del Estadio Ciudad de México, vibrando al unísono con lo que significó la cuarta victoria mundialista del conjunto tricolor. La algarabía colectiva borró la rutina de la metrópoli y la transformó en un carnaval nocturno donde las familias enteras salieron a festejar el éxito de la escuadra nacional.
Siguen los festejos y el caos vial en Reforma
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 1, 2026
Decenas de aficionados continúan celebrando el triunfo de @miseleccionmx a la altura de El Caballito y Bucareli, provocando importantes cortes a la circulación esta mañana. Mientras la policía de tránsito resguarda la zona para… pic.twitter.com/PzJqe30RlJ
Locura en Reforma y el festejo llega al Metro capitalino
El corazón de la celebración se concentró en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, sobre Paseo de la Reforma, donde literalmente ¡ya no cabía ni un alfiler! La marea verde fue de tal magnitud que decenas de aficionados, en medio del júbilo, treparon para festejar de manera festiva hasta encima de los monumentos y en las copas de los árboles, agitando banderas y entonando cánticos bajo la noche iluminada de la capital.
¡La fiesta también llegó al Metro de la CDMX! La pasión por el fútbol se apoderó por completo del transporte público, extendiendo el carnaval subterráneo durante las últimas salidas de los trenes. Al interior de los vagones, los aficionados vivieron y celebraron entre cánticos, porras y un ambiente de hermandad que contagió a todos los usuarios que regresaban a sus hogares. El festejo en los andenes demostró el saldo blanco y la alegría compartida que caracterizó a este miércoles histórico, cerrando así la crónica de lo ocurrido en la capital en nuestra sección Mientras Dormía.
