El afán de perpetuación en el poder y la paulatina destrucción de la institucionalidad democrática en Nicaragua alcanzaron un nuevo punto crítico. La Asamblea Nacional de ese país, bajo el control absoluto del oficialismo, comenzó el análisis de una iniciativa de reforma constitucional impulsada directamente por el presidente Daniel Ortega. La propuesta busca extender el periodo gubernamental de seis a siete años de manera renovable y sin límite de reelecciones, una maniobra que consolida el régimen autoritario que encabeza desde hace más de 19 años.
¿De qué trata la reforma constitucional de Daniel Ortega para ampliar su mandato en Nicaragua?
La iniciativa presentada ante el Parlamento nicaragüense otorga facultades para que el mandato presidencial pase de seis a siete años con posibilidad de renovación continua, reduciendo a cero cualquier posibilidad real de alternancia política. Durante la presentación del proyecto, el presidente de la Asamblea Nacional y aliado del régimen, Gustavo Porras, justificó la medida argumentando la necesidad de un "ordenamiento institucional" para garantizar la continuidad del proyecto gubernamental y hacer frente a las necesidades del país.
#Nicaragua encamina reforma para perpetuar a Daniel Ortega en el poder
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 30, 2026
El Congreso nicaragüense, dominado por el oficialismo, analiza una reforma constitucional para ampliar el mandato presidencial a siete años con reelección indefinida.
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"Nuestro sistema de Estado y gobierno de pueblo presidente propone ordenarse con periodos efectivos de siete años renovable, lo cual asegura estabilidad en visión, operatividad y continuidad haciendo frente con toda energía y claridad a las urgencias materiales, culturales y espirituales de nuestro pueblo", aseveró Gustavo Porras ante el Pleno legislativo.
La condena de la ONU y la OEA ante la concentración del poder autoritario
Este nuevo exceso institucional se suma a las modificaciones aprobadas en 2025, donde el régimen designó como copresidenta a Rosario Murillo, esposa de Ortega, concentrando las decisiones de la nación dentro de un círculo dinástico y familiar. Ante el inminente avance de la reforma, instancias internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han condenado el desmantelamiento de la democracia en Nicaragua, advirtiendo que el régimen sigue cerrando de forma sistemática los espacios para la competencia política y los derechos fundamentales.
