El asesinato a balazos de Ermelo Rivera Campo, regidor de Morena y fuerte aspirante a la alcaldía de Coyuca de Benítez el pasado 10 de junio, pone de manifiesto que el estado se mantiene como uno de los focos rojos más graves de violencia política y delincuencia en todo el territorio nacional.
Rivera Campo no era un actor político menor en la región; reportes locales lo ubicaban de manera sólida como uno de los perfiles mejor posicionados del partido oficialista con miras al proceso electoral de 2027. Su ejecución, ocurrida hace unos días, reabre el debate sobre la vulnerabilidad de los liderazgos locales y la forma en que los grupos delictivos buscan incidir directamente en las estructuras de poder de la entidad.
Coyuca de Benítez: El historial de sangre política que no cesa
El homicidio del regidor morenista no representa un hecho aislado, sino la continuación de una cadena de ejecuciones que ha convertido a Coyuca de Benítez en un municipio de alto riesgo para funcionarios y aspirantes. El historial delictivo reciente de esta localidad delinea un panorama crítico:
- 2023: El municipio sufrió un impacto directo tras el asesinato masivo de 13 agentes policiales en la comunidad de El Papayo, una emboscada donde también perdió la vida el entonces secretario de Seguridad municipal.
- 2024: La violencia electoral alcanzó proyección internacional con el asesinato de José Alfredo Cabrera, candidato opositor a la alcaldía, quien fue ejecutado a quemarropa durante su propio evento de cierre de campaña el 29 de mayo.
- 2025: La violencia continuó con el homicidio de Jaime Maciel, quien se desempeñaba como director de Seguridad Pública municipal, el 28 de febrero de ese año.
La verdadera injerencia: El crimen organizado en el ámbito local
A nivel federal, diversos sectores de la dirigencia de Morena han manifestado de manera recurrente su preocupación ante posibles escenarios de injerencia extranjera en los asuntos internos del país. No obstante, la realidad territorial en zonas de conflicto como Guerrero evidencia que la injerencia del crimen organizado en la vida pública y electoral es una amenaza mucho más real, cercana y letal rumbo a las elecciones 2027.
