La aerolínea australiana Qantas y el fabricante europeo Airbus completaron esta semana un vuelo de prueba histórico para afinar los detalles del Project Sunrise, una iniciativa que inaugurará la ruta comercial sin escalas más larga del mundo entre Sídney y Londres.
La aeronave experimental aterrizó en Toulouse, Francia, el pasado martes tras recorrer 12.460 millas náuticas en poco más de 24 horas continuas desde Melbourne, Australia. El proyecto tiene como objetivo iniciar las operaciones diarias con pasajeros en octubre de 2027, reduciendo hasta en cuatro horas los tiempos de viaje actuales al eliminar las conexiones tradicionales en Asia, Medio Oriente o Norteamérica.
24 hours. One flight. Zero layovers.
— Tecrow (@Tecrowmedia) July 30, 2026
Qantas has completed the longest certification flight ever by a passenger airliner, bringing nonstop Sydney–London travel one step closer.https://t.co/L3TI2oahBM pic.twitter.com/o8HhJ3VygS
Volará por el Polo Norte sin recargar combustible
Para hacer posible este trayecto de hasta 22 horas ininterrumpidas, Qantas encargó en 2022 la fabricación de doce aviones Airbus A350-1000ULR con modificaciones estructurales clave. La principal adaptación consiste en la instalación de un tanque de combustible central trasero adicional, lo que permite a la aeronave almacenar 5.300 galones extra y ampliar su autonomía de vuelo a 10.000 millas náuticas.
Alex Passerini, piloto técnico en jefe de la aerolínea, explicó que los sistemas probados durante la última ruta simulada incluyeron la gestión de consumo y la climatización para operar sobre el Polo Norte. Esta trayectoria polar, inédita para una aerolínea comercial australiana, se utilizará durante los inviernos del hemisferio norte para aprovechar las corrientes en chorro favorables y cruzar por zonas de menor densidad de tráfico, maximizando así el rendimiento de las aeronaves.
Diseño contra el jet lag y más espacio en la cabina
El diseño interior del avión fue adaptado para garantizar la resistencia física de las personas ante una exposición tan prolongada a la altitud de crucero. La cabina cuenta con 238 asientos distribuidos en primera clase, clase ejecutiva, económica premium y económica, una capacidad intencionalmente reducida en comparación con otros vuelos de larga distancia para brindar mayor espacio de movimiento por pasajero. Adicionalmente, la aerolínea incorporó una zona de bienestar físico donde los viajeros podrán estirar los músculos, caminar e hidratarse durante el trayecto para prevenir complicaciones circulatorias.
La estrategia a bordo cuenta con investigación científica orientada a mitigar el agotamiento. Equipos médicos de la Universidad de Sídney y del Centro Charles Perkins, liderados por el profesor Stephen Simpson, trabajaron en la creación de protocolos de iluminación dinámica que imitan los ciclos solares del lugar de destino y en menús alimenticios especializados. Estas comidas integrarán ingredientes específicos como chile o altas dosis de cafeína en los desayunos para estimular el organismo y forzar el despertar del reloj biológico.
De acuerdo con las pruebas realizadas con voluntarios en 2019, la combinación de rutinas de movimiento, luz regulada y dieta adaptada logró reducir drásticamente los efectos del jet lag y mejorar el rendimiento cognitivo de los pasajeros durante los dos días posteriores al aterrizaje.
