Óscar llegó con una actitud desafiante y dejó clara su postura al asegurar que, “si me ofende, lo ofendo”. Además, afirmó que no está dispuesto a abandonar la casa de Alberto, pese a los constantes conflictos familiares. Según explicó, considera que su aportación económica al hogar es mayor y suficiente para permanecer ahí, por lo que no ve razones para irse. Sus declaraciones intensificaron el enfrentamiento y aumentaron la tensión entre ambos.