Alicia acepta estar enferma y asegura que su hija se aprovecha y la quiere hacer pasar por loca; dice que su hija la odia. Y, como nadie la entiende en su casa, ha tenido que pedir ayuda con sus vecinos. Aunque diagnosticaron a Alicia con TLP, ella niega estar enferma y asegura que Obed es una hija malagradecida. Alicia vive deprimida y pide que se hagan cargo de ella, pues su hija sólo es una ‘víbora’.