Carmen, mamá de Óscar, se presenta en la clínica de emociones y confiesa sentirse mal por lo que está sucediendo con su hijo y con su nieto. Carmen revela que diagnosticaron a Óscar con depresión y asegura que la única culpable es Diana, la expareja de Óscar. Diana lo niega y expone temas muy personales para demostrar su razón. Carmen revela que su hijo ha vendido algunas pertenencias con la promesa de que se las repondrá... con el dinero de Carmen.