Carolina, esposa de Rafael, asegura que su suegra ya no estaba en sus cabales y ya no pudieron hacer nada cuando se les perdió. Cree que lo que su cuñado Daniel quiere es que se reparta la herencia, pero ella advierte que su suegra no está muerta. Aunque han pasado diez años, Carolina y Rafael tienen la esperanza de encontrarla algún día. ¿Habrá ‘gato encerrado’?